Se agotan las chances de salvar a los mineros en Nueva Zelanda
Las esperanzas de hallar vivos a los 29 hombres atrapados en una mina en Nueva Zelanda se desvanecían rápidamente ayer, después de que imágenes de cámaras de vigilancia revelaron...

Miércoles 24 de Noviembre de 2010

Las esperanzas de hallar vivos a los 29 hombres atrapados en una mina en Nueva Zelanda se desvanecían rápidamente ayer, después de que imágenes de cámaras de vigilancia revelaron la fuerza de la explosión, que duró casi un minuto y que causó el desastre hace cinco días.

Los rescatistas no han ingresado aún a la mina, en la ladera de una montaña, desde que una explosión la sacudió el viernes por la tarde, temiendo la presencia de gases explosivos que podrían entrar en combustión en cualquier momento.

"La probabilidad (de rescate) está disminuyendo y tenemos que ser realistas", dijo el comandante de la policía del distrito, Gary Knowles.

"El lapso de tiempo y la violencia que se observan en el video (...) muestran que fue un evento muy significativo realmente", dijo el presidente ejecutivo de Pike River Coal, Peter Whittall. También dijo que una cámara fue bajada por otro agujero estrecho que brindó aire a una de las áreas seguras designadas fuera del pozo de la mina principal. Algunos daños por la explosión eran evidentes y no se vieron señales de vida.

No ha habido señales de vida desde la explosión del viernes en la mina Pike River, en la montañosa costa occidental de la Isla Sur de Nueva Zelanda.

Sólo dos mineros lograron salir a la superficie con heridas leves tras la explosión de gas en la mina Pike River, al norte de Greymouth, y contaron por primera vez sus historias.

"Creí que estaba muerto", dijo Daniel Rockhouse, de 24 años, que sufrió una explosión a sus pies cuando estaba trabajando en una parte de la mina lejos del resto de sus compañeros. "Sólo podía pensar en ver a mi mujer y mis hijos de nuevo", declaró.

Mientras intentaba escapar, encontró a Russell Smith, de 50 años, caído en el piso, a quien ayudó a incorporarse. "Puse mi brazo alrededor de sus hombros y lo tomé lo más fuerte posible y rengueamos a lo largo del próximo kilómetro", relató uno de los dos sobrevivientes de la explosión de la mina. l (Reuters)