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Scocco: "Ningún jugador se olvida de jugar, voy a ser el jugador que todos esperan"

El ídolo de Newell’s habló de la recuperación de la lesión, de las lógicas dudas que despierta haber estado un año sin continuidad y dejó una frase con su sello.

Lunes 01 de Septiembre de 2014

Desde que regresó a Newell’s, las páginas que hojea día a día Ignacio Scocco están destinadas a disfrutar. Basta con entablar un ida y vuelta a solas con Nacho para darse cuenta de que todo lo que lo rodea convive con esa sensación de protección que tanto extrañaba luego de sus frustrantes pasos por Inter de Porto Alegre y Sunderland de Inglaterra. Alcanza con espiar un poco en su interior para encontrarse con ese delantero que eligió pegar la vuelta para reconquistar honores y figuración. Que está en Newell’s para seguir demostrando que es un símbolo de pertenencia. Es que su relación con el mundo rojinegro se hizo tan sentimental y humanamente sensible, que hoy procesa este tiempo de incertidumbre por una lesión muscular con la fuerza de un contratiempo. Nacho a fondo con Ovación en la tranquilidad del predio de Bella Vista.

—¿Te lesionaste porque te traicionó la ansiedad de querer jugar sí o sí ante Boca y Gimnasia cuando lo ideal hubiera sido ir de a poco?

—No me planteo así este tema de la lesión. Lo tomo como que cualquier jugador puede sufrirlo. No soy un jugador de lesionarse seguido, pero en este caso digo que no hay mal que por bien no venga. Dentro de todo es una lesión en el aductor que me permite seguir entrenando y aproveché estas semanas para realizar los trabajos de coordinación y velocidad que me estaban faltando. La idea es apuntarle al partido ante Vélez.

—¿Te pasó factura el año sin continuidad en Inter de Porto Alegre y en Sunderland?

—Hubo un poco de todo. Fue raro todo lo que me pasó. Esto le podría haber pasado a cualquier jugador. Me jugó en contra haber realizado la pretemporada en Sunderland sabiendo que no iba a continuar en el club. Mi cabeza estaba en Newell’s. Allá la pretemporada era más larga porque el torneo arrancó un mes después que el comienzo del nuestro. Encima cuando yo llegué a Rosario estaba a una semana del torneo. Todas esas cosas atentaron para que no agarrara el ritmo de competencia ideal.

—¿No creés que también te jugó en contra la ansiedad que significó para vos volver a Newell’s?

—Reconozco que soy ansioso, pero cuando entro a la cancha me olvido de todo. No puedo negar que esta vuelta a Newell’s me generó una motivación especial, pero tampoco le busco tantas vueltas a la cosa. Yo quería estar acá.

—¿La decisión de jugar ante Boca fue consensuada con el cuerpo técnico?

—Sí, como te dije, fue porque necesitaba agarrar ritmo de fútbol y la única manera de hacerlo era jugando.

—¿Y cómo te sentiste?

—No me sentí como hubiera querido. Contra Boca y Gimnasia se notó que hacía un año que no jugaba con continuidad.

—Cuando volviste en la etapa de Martino no habías realizado la pretemporada y enseguida te acoplaste al equipo. ¿Por qué ahora no pasó lo mismo?

—En aquella oportunidad no hice la pretemporada pero manejé los mismos tiempos que el grupo entrenando en Adiur. En los entrenamientos con el profe Ale González hacía los trabajos del plantel de Newell’s. El ritmo futbolístico lo agarré jugando en la reserva y empecé a sumarme de a poco al equipo. Contra Independiente no jugué, ante Lanús lo hice en reserva y contra San Martín de San Juan, Estudiantes, Belgrano entré en el segundo tiempo. Recién contra River fui titular. En esta etapa los tiempos fueron diferentes porque la pretemporada que hice en Inglaterra no tiene nada que ver con la que se hace acá.

—¿Coincidís con que esta vuelta es diferente a la anterior porque ahora toda la presión recae sobre vos ya que el club pagó una fortuna para repatriarte?

—No siento la presión de la que muchos hablan. Estuve un año sin jugar y ahora tengo que demostrar de nuevo. Lo que hice con Martino ya pasó. No puedo vivir de eso. Tengo que demostrarle día a día al hincha de Newell’s que sigo siendo el mismo y por eso el club volvió a contratarme.

—¿Te sorprendió que el hincha te adoptara como uno de los ídolos más representativos de los últimos tiempos?

—El gran cambio se dio luego del campeonato que conseguimos con Martino. No sólo se produjo algo especial conmigo, sino con todos los jugadores que volvimos y nos sentimos identificados con el club como Maxi, Heinze, Bernardi y Mateo. El título Apertura en 2004 lo disfruté porque fue el primero, pero no fue lo mismo.

—El equipo campeón con Martino fue el mejor, pero la sensación es que debió ganar más títulos si se tiene en cuenta que fue eliminado rápido en la Copa Argentina, perdió la Superfinal ante Vélez y no pudo en las semifinales de la Libertadores ante Atlético Mineiro tras ganar 2 a 0 en el Coloso.

—Ese equipo del que se habló tanto peleó un campeonato, ganó el otro y llegó a las semis de la Copa. Obviamente había equipo para ganar más cosas. Aún me duele la semifinal que perdimos contra Mineiro, pero tampoco me olvido del torneo que ganamos. Lo más importante de ese equipo fue la presión que le dejó al hincha a la hora de exigirnos para pelear los campeonatos. Si hoy los hinchas piensan que podemos seguir ganando es porque ve que hay jugadores que les generan eso.

—¿Te fuiste a Brasil sin estar convencido?

—Siempre estoy convencido de lo que hago, pero fue un error irme. Uno se da cuenta de un error cuando lo comete y necesité irme para darme cuenta de que quería estar en Newell’s.

—¿Te seguís reprochando esa decisión?

—No me la reprocho ni ando pensando todo el tiempo qué hubiera pasado si no me hubiera ido.

—¿Por qué fue un error?

—Porque pensé que con el campeonato que había jugado en Newell’s ya había recargado las energías para volver a irme y no fue así. Ya en los primeros días en los que estuve afuera me di cuenta de que no estaba cómodo y encima no podía hacer nada para revertirlo. Me fui y ya quería estar de nuevo en Newell’s. Estoy en una etapa en la que quiero disfrutar y si bien a los 29 años aún no estoy cerca del retiro, uno ya tiene que pensar en lo que hará en los últimos años de su carrera. Tampoco podía volver en un par de temporadas porque en el fútbol nunca sabés cómo te vas a encontrar en lo físico. Quiero estar en Newell’s porque acá soy feliz. Pensé con el corazón, puse cosas arriba de la balanza y si Newell’s me quería contratar, yo iba a ser todo lo posible para volver.

—¿Pero en su momento dijiste que emigrabas porque jugando en el exterior Sabella te iba a tener más en cuenta para la selección?

—No sé si dije públicamente eso, pero sí pensé que estando afuera podía tener más chances de ser convocado. Está claro que nada me garantizaba ser convocado. No fue una decisión exclusiva por la selección, me fui porque se dio una oportunidad para seguir creciendo en lo económico y para aprovechar los últimos años de carrera afuera. Al final terminó siendo un año nada más.

—Si hubieras tenido continuidad en Inter y Sunderland, ¿igual volvías para retirarte en Newell’s?

—Sí, yo sabía que era el último esfuerzo que tenía que hacer para venir a retirarme en Newell’s.

—¿El hincha se encontrará con el mismo Scocco que vio en la etapa de Martino?

—Quiero ponerme bien físicamente porque sé que si lo logro seré el mismo jugador que rindió con Martino.

—¿Te molestó que dijeran que Newell’s no podía pagar tanto dinero por un jugador que hace un año que no juega?

—No, porque la situación que viví el último año da para pensar eso. Es obvio que alguien se pregunte cómo iba a volver un jugador que hace un año que no juega. Pero bien físicamente voy a volver a ser el jugador que todos esperan. Ningún jugador se olvida de jugar.

—¿Este equipo de Raggio te puede hacer lucir como el de Martino?

—Todo va de la mano. Las individualidades se notan cuando el equipo anda bien y el equipo anda bien cuando las que rinden son las individualidades.

—¿Te molesta que cada equipo de Newell’s se compare con el de Martino?

—La comparación estará siempre. Lo del Tata lo disfrutamos y lo vamos a disfrutar siempre. Los que estuvimos en ese equipo tenemos la obligación de incorporarle cosas al actual. Tenemos que ayudar a Raggio porque es su primera experiencia, pero vemos que tiene una capacidad tremenda. Este equipo no es igual al del Tata, pero debe reflejarse en ese.

—Ahora que Martino es el técnico de la selección, ¿te ves con más chances de llegar a ser convocado?

—Me puso muy contento que el Tata sea el técnico de la selección. Es una persona honesta y un técnico con una capacidad tremenda, igual que todo su cuerpo técnico. Pero no creo que un jugador de Newell’s tenga el puesto asegurado en la selección por lo que hizo con el Tata hace dos años en el club. Para que me llame voy a tener que mostrar un nivel superlativo.

—Ahora sí le podés asegurar al hincha sin temor a equivocarte que tu último equipo será Newell’s.

—Sí, me retiro acá. Ya me equivoqué una vez y la pasé mal (risas).

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