Martes 08 de Septiembre de 2015
Cada tanto, alguna punta de iceberg se asoma para alimentar la polémica sobre la "herencia económica" del kirchnerismo. En la semana que termina ocurrió con un nuevo torniquete oficial sobre la compra del "dólar ahorro".
La variante minorista del denominado cepo cambiario refleja la escasez de dólares de la economía nacional y es uno de los principales temas de debate de cara al próximo turno de gobierno entre los candidatos presidenciales.
En ese marco, Daniel Scioli buscó dar un golpe de previsibilidad al presentar en la televisión abierta a Miguel Bein como su virtual ministro de Economía, con una serie de recetas basadas en la gradualidad pero que implican en muchos aspectos un cambio de rumbo respecto al modelo actual.
La aparición conjunta forma parte de una nueva fase de la campaña sciolista basada en la exposición de "liderazgo propio, propuestas y equipo", con el objetivo de superar el estancamiento en el que quedó sumido desde que surgió como el candidato presidencial más votado en las primarias.
La mayoría de las encuestas señalan que si las elecciones fueran hoy habría un ballottage entre Scioli y Mauricio Macri, candidato del frente Cambiemos. El peligro para Scioli es que Macri y Sergio Massa, el tercer candidato más votado, acercaron posiciones en las últimas semanas para obstaculizar el crecimiento del oficialista y dejaron prácticamente sellado un acuerdo para la segunda vuelta.
El mayor dilema para el PJ asoma ahora en su bastión por excelencia, Buenos Aires, que reúne casi el 40 por ciento del padrón nacional. En esa geografía Scioli obtuvo el 55 por ciento de los votos en 2011 y el 47,20 por ciento en 2007 como candidato a gobernador, pero bajó a 39,5 por ciento hace un mes como postulante presidencial.
Las principales figuras de la oposición creen que el crecimiento de Scioli en Buenos Aires está limitado por la influencia de Aníbal Fernández, un candidato a gobernador con predicamento K pero sin llegada a los independientes.
En las oficinas del PRO se sorprenden con planillas que indican que María Eugenia Vidal pegó un estirón después del 30 por ciento colectado el 9 de agosto, pero sin poder aún remolcar a Macri que sigue en torno al 25 por ciento en la principal provincia del país.
Según las encuestas, la mayoría de los argentinos quiere "una continuidad con cambios" en el próximo gobierno, esquema que Scioli corporiza mejor que Macri, pero el principal déficit del candidato del FPV es que los electores no están seguros de que pueda gobernar con sus ideas, sino que estará condicionado por el kirchnerismo duro. Por eso, la nueva estrategia sciolista consiste en resaltar el perfil diferencial del candidato. Así lo mostraron los últimos afiches de campaña en los que la leyenda "Scioli Presidente" reemplaza a "Scioli-Zannini para la Victoria". Y la cartelería incorpora el escudo del PJ junto a la marca FPV.
En la estructura comunicacional los gobernadores pasaron a tener un lugar relevante: hizo punta el salteño Juan Manuel Urtubey para marcar los rasgos distintivos del ex motonauta respecto del kirchnerismo y le siguieron otros mandatarios como José Luis Gioja, Sergio Urribarri y Maurice Closs.
Tal como lo adelantaron sus colaboradores, Scioli también comenzó a mostrar a su equipo. En su paso por el programa Animales Sueltos, que conduce Alejandro Fantino, presentó a Bein como su referente económico, pero también dejó otros nombres para tener en cuenta en caso de que llegue a ser presidente: su jefe de Gabinete, Alberto Pérez; y Diego Bossio, titular de la Anses. En el rubro propuestas, ya deslizó que habrá cambios en la política agropecuaria y anticipó a los gremios su voluntad de estudiar modificaciones al impuesto a las ganancias.