Lunes 21 de Diciembre de 2015
Ahora resulta que el doctor Marcelo Scalona es una especie de asesino serial comparable con el ruso Chikatilo, el Carnicero. Durante una década, su lucha a favor de la Vigil —en las charlas que mantuve con referentes institucionales de la ciudad y cultores de la cultura— lo acercaba a la estatua ecuestre o, al menos, al busto en bronce. No voy a tomar partido en la reyerta porque soy amigo de Scalona y me comprenden las generales de la ley. Sólo un testimonio y una reflexión. El testimonio: incontables fueron las veces en las que Scalona, mientras fui canciller, me pidió reuniones con autoridades para abogar por la Vigil. Un día le pregunté si se había hecho otorgar un poder: "Lo que concrete será insignificante, pero es muy importante que lo haga", contestó. Esas palabras hablan mejor de él que cualquier calumnia. La reflexión es un original latino: Adora quod incendisti, incende quod adorasti, "adora lo que incendiaste, incendia lo que adoraste". En las sociedades virtuosas, el dicho señala al que toma la senda correcta, como le dijo san Remigio al rey Clodoveo cuando abrazó la fe de Cristo. En las ciudades de pobres corazones, al que miente respecto de las buenas personas.
Rafael Bielsa, DNI 10.986.005