Jueves 19 de Febrero de 2009
París.— El presidente francés, Nicolas Sarkozy, presionado por amenazas de huelga, anunció ayer un nuevo paquete de recortes impositivos y beneficios sociales para ayudar a las familias más vulnerables, en medio de la peor crisis económica del país en décadas y de un estallido social en el Caribe francés.
Las nuevas medidas, que demandarán una inversión estatal de 3.300 millones de dólares, fueron anunciadas durante una reunión en el Palacio del Elíseo, de la que participaron sindicatos, asociaciones patronales y los principales ministros del gobierno encargados de asuntos económicos.
Sarkozy propuso recortes de impuestos para hasta cuatro millones de hogares, un aumento de los beneficios para los trabajadores suspendidos y una serie de prestaciones mensuales para desocupados.
También se mostró a favor de una propuesta gremial de crear un fondo de 3.000 millones de euros para recapacitación laboral, que será financiado por el Estado en un 50 por ciento.
La denominada "cumbre social" se realizó en medio de las peores condiciones económicas que enfrenta Francia en varias décadas, y en coincidencia con un creciente malhumor general en torno al manejo de la crisis por parte del conservador Sarkozy.
El mes pasado, 2,5 millones de personas tomaron las calles en el marco de una protesta nacional que dejó al país sin transporte, ni educación, ni hospitales, ni correo. Una segunda jornada de paro nacional está convocada para el 19 de marzo, y los anuncios se interpretaron como un manotazo de Sarkozy para evitar más manifestaciones como las del mes pasado.
Víctima fatal. Para peor, una huelga general mantiene paralizada desde hace un mes la isla de Guadalupe, en el Caribe francés. El paro degeneró esta semana en disturbios, y un activista sindical se convirtió el martes por la noche en la primera víctima mortal desde el comienzo de la huelga, al ser muerto de un balazo en Guadalupe, informó la policía.
La víctima, Jacques Bino, de unos 50 años, fue baleado a bordo de su auto por un grupo de jóvenes apostados en un piquete que abrieron fuego contra la policía en Pointe-a-Pitre, la principal cuidad de la isla.
El primer ministro francés, Francois Fillon, condenó en un comunicado la "violencia extremadamente seria" en Guadalupe, y el ministro del Interior convocó para hoy a una reunión de crisis para tratar la deteriorada situación de seguridad.