Saquearon tres departamentos céntricos
Tres departamentos de un edificio de San Luis al 400 fueron saqueados por ladrones que actuaron aprovechando la ausencia de sus moradores.

Martes 05 de Agosto de 2014

Tres departamentos de un edificio de San Luis al 400 fueron saqueados por ladrones que actuaron aprovechando la ausencia de sus moradores. Los hechos ocurrieron la tarde del domingo y, según denunció una de las víctimas, se presume que los delincuentes ingresaron a la edificación utilizando una tarjeta magnética que les permitió abrir la puerta de calle y luego, como suele suceder en estos casos, violentaron las puertas —al menos una de ellas blindada— de las viviendas donde concretaron los robos.

Uno de los robos ocurrió en la vivienda de Héctor S., que ocupa dos plantas en los pisos 11º y 12º. Según relató a este diario, el domingo a las 21 el hombre llegó con su esposa luego de una semana de viaje y cuando se disponía a entrar a su departamento por la planta superior se encontró con la puerta destrozada y el departamento revuelto.

"Entraron por el piso de abajo, tras barretear la puerta blindada", comentó la víctima, y añadió que como la casa cuenta con alarma sin monitoreo los delincuentes tuvieron tiempo para destrozarla y lograr que dejara de sonar.

Una vez en el interior, los ladrones "no dejaron ni una cartera sin revisar. No se podía entrar a las piezas porque estaba todo revuelto". Pero además de saquear elementos de los cajones, los hampones lograron violentar dos cajas de seguridad, una de ellas empotrada en la pared, de la que se llevaron alhajas y relojes —algunos de gran valor— y algo de dinero en efectivo. "No entiendo cómo hicieron para romperla, qué herramienta habrán usado", sostuvo Héctor, para detallar algunos de los objetos sustraídos: un reloj Rólex de acero "muy valioso", otro Citizen con cronógrafo, dos pasaportes válidos y dos vencidos con la visa americana, un valioso collar de perlas cultivadas, unos aros de perla y unos 1.500 dólares y 2.000 pesos.

Pero eso no fue todo. De un cajón donde estaba escondida en una bolsa se llevaron una vieja pistola Mauser que el hombre heredó y registró en 1975, permiso que nunca renovó porque "no me interesan las armas". También un ipod de su esposa y alhajas que ella solía usar y estaban en la habitación. Y lo que consideró "más grave: una computadora all in one donde tenía almacenados cuatro años de trabajo y lamentablemente no había hecho copia de seguridad".

Llamativamente, los hampones no se llevaron electrodomésticos más allá de una tostadora y una juguera, aunque hasta anoche Héctor no podía asegurar que el inventario estuviera terminado. "Tal vez sigamos encontrando cosas que se hayan robado", se lamentó.