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Santiago, ciudad de avanzada

Jueves 29 de Enero de 2009

A primer golpe de vista, Santiago asusta. Impacta su imponencia. Entrega esa rara sensación de que en cualquier momento sus enormes edificios se pueden caer encima de un turista. Esta ciudad nunca deja de latir. Sus días se consumen en calles abarrotadas de movimiento. La capital chilena es un manojo de multitudes, ruidos, luces y almas que van y vienen sin parar. Su población equivale a casi el 40 por ciento de los casi 6.000.000 millones de habitantes que tiene el país.

En Santiago todo parece salido de fábrica. Es un núcleo urbano moderno y pujante . Por algo es considerada la tercera ciudad latinoamericana con mejor estilo de vida. A cada paso se está ante cosas muy bien cuidadas y limpias como pocas ciudades pueden enorgullecerse y eso que conviven con el smog. Recorrer sus calles expone una mirada elocuente. Caminar por sus avenidas principales (Alameda Bernardo O’ Higgins, Providencia y 11 de septiembre), sus barrios más concurridos (Centro Cívico o Los Condes) y por su casco histórico confirman una realidad que genera una sana envidia en los argentinos. No se ven niños con hambre ni indigentes vegetando por las calles. Tampoco adolescentes mendigando el futuro. En cada esquina hay carabineros velando por la seguridad del ciudadano.

Ovación realizó un tour por La Plaza de Armas, ubicada en el centro santiaguiano, por el Mercado Central y por el Parque Arauco, un shopping de primer nivel mundial, y no se cruzó con ningún niño deambulando sin rumbo. Es una joya para la vista visitar el Cajón del Maipo, una montaña en la que se encuentran pueblitos campestres que tomaron trascendencia en el mapa mundial porque ahí ocurrió en 86 el atentado al dictador chileno Augusto Pinochet.

"Acá todo funciona. No hay villas. Todos tienen acceso a un subsidio habitacional que le otorga el estado y se pueden comprar su casa para que vivan dignamente. Lo más importante es la nación. Gobierna Michelle Bachelet o Ricardo Lagos y el país funciona", señaló una de las voces recogidas.

También asombra el movimiento económico que existe en tiempos de recortes global. Esta ciudad se ubica en la pole position de las que tienen mayores ingresos en el mundo. Incluso, está en plena construcción el shopping Costanera Norte, que tendrá un hotel y piscina. No sólo eso define a los chilenos como sociedad. Es muy difícil que un turista sea víctima de una mala elección del camino para llegar a destino. Todo tiene una señalización ejemplar. Las carreteras (están concesionadas por capitales españoles) son amplias y sin baches. Hay que subirse a un taxi, colectivo o el metro, ajustarse el cinturón y viajar. Se puede dejar olvidada una computadora valuada en 2.500 dólares en un taxi y nadie la toca. La gente no insulta en un embotellamiento vehicular y no tira ni un solo papel al suelo. Van a los cestos que están en perfecto estado en las esquinas.

Y así se puede realizar una larga lista de cuestiones de las que todo país debería imitar. Es una lástima que un argentino tenga que permanecer unos días en Santiago para saber lo que es una vida saludable.

Santiago / Enviado especial

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