Miércoles 24 de Abril de 2013
La necesidad de generar economías de escala a nivel planetaria es una prioridad de todos los países y la de sus regiones en particular. En ese sentido, nuestro principal socio comercial, Brasil, lo ha comprendido, dado que desea aumentar su presencia a través de sus exportaciones —con valor agregado— en el mercado asiático, tomando como eje principal el de las compras a China. El costo del flete de los productos de Brasil con costo competitivo hacia el Oriente se encarece considerablemente en caso de no realizarse a través del Pacífico. Para esto debe atravesar dos países: la Argentina y Chile, respectivamente, y aprovechar la salida natural por el Pacífico. Esta situación ha generado que el pasado mes de enero la presidente brasileña Dilma Rousseff haya relanzado un programa de desarrollo llamado PAC (Programa de Aceleración del Crecimiento), con la anuencia de la poderosa central empresarial de San Pablo, Fiesp, para promover la exportación de productos con valor agregado. Dicho esto, a la provincia de Santa Fe le genera un escenario de complementación productiva con Brasil, fundamentalmente en los sectores agroalimentos y biocombustibles, lo que muestra que la región posee un enorme potencial y economía de escala. El escenario planteado revela la necesidad de conocer si la dirigencia santafesina lo sabrá aprovechar en beneficio de las empresas y el trabajo regional, lo que exige el sentarse con agenda clara en una mesa de negociación conjunta del Mercosur. Para la producción provincial el sumar a la oferta exportable de Brasil es un mecanismo posible para poder generar economía de escala, cuyo destino será el mercado asiático. De no ocurrir esto, Santa Fe verá transitar los camiones por su territorio y será solo un mero espectador del valor agregado brasileño, que abastecerá a la mayor región del mundo en demanda agroalimenticia.
Cristian Desideri / DNI 23.344.573