Sanatorio Saladillo
El 2 de noviembre pasado mi abuela ingresó en la guardia del Sanatorio Saladillo, de avenida Arijón 152, con dificultades respiratorias. Por fin deciden comenzar a estudiar el origen de su...

Viernes 27 de Diciembre de 2013

El 2 de noviembre pasado mi abuela ingresó en la guardia del Sanatorio Saladillo, de avenida Arijón 152, con dificultades respiratorias. Por fin deciden comenzar a estudiar el origen de su dificultad, internándola en una habitación del primer piso. Lamentablemente fallece el día lunes 4 de noviembre, mismo día que ingresa en UTI. Las condiciones edilicias del ya mencionado sanatorio son deplorables, como también lo son las higiénico-sanitarias. ¿Y el personal? En especial las enfermeras, la única impresión que dan a los pacientes y familiares es que van a trabajar sólo por el sueldo y no por vocación. La oficina de Recursos Humanos, ¿cómo define las competencias y el perfil de las mismas? No es necesario entrar en detalles del trato que recibimos, tanto profesional como humano. El domingo 3 de noviembre mi abuela me preguntó cuándo le daban el diagnóstico de su enfermedad, a lo que yo contesté “mañana”. Diagnóstico que nunca le pudimos y le supieron dar. Quizás “era su hora” como muchos me dicen, pero no en esas condiciones lamentables. Condiciones que a ninguno nos sirve de consuelo, a mi abuelo, que se quedó sin “su vieja”; a mi tía y mi mamá, que se quedaron sin su madre; ni a mi hermana y a mí, que nos quedamos sin nuestra abuela. Trabajen de ahora en adelante para mejorar la calidad de sus servicios, para todos aquellos abuelos que por la simple razón de “otra no me queda” caen en sus manos.

Eliana Rodríguez