San Precario, el santo posmoderno
En el suplemento Mujer de La Capital del domingo 15 de agosto leímos una de las siempre destacadas notas de Jorge Besso: "Los sueños".

Sábado 28 de Agosto de 2010

En el suplemento Mujer de La Capital del domingo 15 de agosto leímos una de las siempre destacadas notas de Jorge Besso: "Los sueños". Entre los distintos e interesantes análisis sobre este tan complicado momento de la psiquis humana, me detuve en el segundo párrafo, donde dice: "Jean Francois Lyotard, unl filósofo francés contemporáneo, es el responsable de la palabra posmodernidad". Término técnico que designa generalmente un amplio número de movimientos artísticos, culturales, literarios, filosóficos, políticos, etcétera. En el sentido cultural o de civilización, señala que las tendencias posmodernas se han caracterizado por la dificultad de sus planeamientos unificados. Lyotard se destacó por sus críticas a la actual posmoderna sociedad, por el realismo con que acomoda todas las tendencias y necesidades del hombre, pero siempre contra el poder adquisitivo: el capitalismo. Cultura monetaria que lejos de profundizar lo individual, se adentra en la singularidad y participación en provecho de grandes monopolios, negando la integración del individuo común, el más grande consumidor del trabajo precario. Y, he aquí, nuestro héroe, San Precario, el santo de la posmodernidad, hijo de padres italianos descendientes de familias de prestigio social. A los 25 años, en su deambular, se topó con un grupo de obreros despedidos de una fábrica a los que les enseñó a ganarse la vida por cuenta propia. Era la La integración del trabajador móvil, flexible no ligado a un espacio determinado, como tampoco a una estructura temporal específica. Por tal motivo organiza su cofradía de fieles seguidores protegiendo a los precarios de la tierra, de la maternidad mal paga, de los dependientes de las cadenas comerciales, de la precariedad del neoliberalismo, de la vulnerabilidad y disminución de los salarios. El primer milagro de San Precario se produjo el 6 de noviembre de 2004, cuando 600 empleados de un supermercado de Roma expropiaron alimentos y bebidas. Rogativas que se hicieron a San Precario lograron la reincorporación del personal despedido y fuertes rebajas en la mercadería. Un mes más tarde, un nuevo milagro se produjo en Málaga, España solucionando el problema de un grupo de 30 trabajadores en negro, sin estabilidad laboral. Y así cuenta la historia de otros milagros en México, donde por su invocación miles de necesitados de trabajo consiguieron estabilidad laboral en grandes centros comerciales, entre ellos en Mc Donalds y WalMart. En Europa ya son millones sus seguidores y el día de este santo posmoderno es el 29 de febrero, cada cuatro años, como las olimpíadas. Sus fieles de encomiendan a San Precario recitando una ya determinada oración. Plegaria relacionada con la separación del comando capitalista de las organizaciones del trabajo que hoy conlleva la clave de la violencia en todo el orbe.

Roberto Linares

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