San Martín y la reserva moral
Cuando desperté en la mañana del 25 de febrero, pensé: ¿quién cumple años hoy? Entonces, como en un flash, se dibujó en mi pensamiento una imagen antigua: un pizarrón negro, algo descascarado...

Martes 03 de Marzo de 2015

Cuando desperté en la mañana del 25 de febrero, pensé: ¿quién cumple años hoy? Entonces, como en un flash, se dibujó en mi pensamiento una imagen antigua: un pizarrón negro, algo descascarado, la señorita Ethel escribiendo en él y una fecha: 25 de febrero de 1778. Una tibia sensación me recorrió y pensé: ¡claro!, aquella mañana nos relataba la vida de José de San Martín, en la medida que pudiéramos comprender con nuestros casi 8 años: en esa fecha nació él. Y pensé: ¿cómo es posible que no haya olvidado la escena? Me emocioné y, como docente ya jubilada, reflexioné acerca de los lugares recónditos donde nuestras enseñanzas se guardan en las mentes y en los corazones de nuestros alumnos. Creo que la señorita Ethel no sospechaba en ese momento que una mañana de febrero, una alumnita suya, después de casi 60 años reviviera la escena. Pensé: no todo está perdido: hay fortalezas escondidas que sería útil avivar. Recordé, casi automáticamente, figuras de nuestra historia que se jugaron por el bienestar de nuestro país, por su progreso: científicos, escritores, hombres y mujeres de fe, trabajadores y trabajadoras de todas las profesiones. Nuestro país tiene una reserva moral, espiritual e intelectual digna de ser recordada, siempre. Recurramos a esas fortalezas, alejando nuestro pensamiento de las posiciones negativas y opiniones derrotistas que solemos construir mediante los pésimos ejemplos que nos ofrecen aquellos argentinos cuyo único interés es el lucro, los logros políticos que usan en propio beneficio y todos los etcéteras que todos sabemos. Tenemos un tesoro que debemos resguardar y jamás despreciarlo. Costó muchos sacrificios a muchos argentinos.

Elena Sonzogni