Lunes 02 de Febrero de 2009
Siempre es bueno y necesario informarse bien antes de emitir opiniones. Opiniones que pueden ser muy respetables, pero que también pueden faltar a la verdad e incitar _consciente o inconscientemente_ al error. Pareciera que el señor Cristian Hernández Larguía, en la carta que escribió el 24 de enero, afirmaba _para corroborar su tesis sobre la homosexualidad y como muy a la ligera y como quien no quiere la cosa_ que, entre otros muchos nombres famosos de la historia, San Agustín era homosexual. Me quedé pasmado y perplejo. Nunca antes había escuchado o leído ese epíteto aplicado a Agustín de Hipona, "el santo amigo", en palabras del poeta Manuel Machado. Por supuesto que sin querer polemizar con nadie, me gustaría afirmar lo siguiente: Agustín de Hipona, que cuenta su vida en su libro, único e inimitable de "Las Confesiones", nunca hace una afirmación de ese tipo. Sus adversarios nunca le acusaron ni insinuaron semejante calificativo en su vida. No cabe duda que Agustín de Hipona ha sido una de las personas más calificadas para la amistad y la vivió plena e intensamente, siempre rodeado de amigos y haciendo de la "comunidad" el ideal de su vida monástica. Sacar, pues, de su contexto, algunos textos en los que habla de la amistad como muy pocos han hablado en la historia, para afirmar lo que no se dice ni se insinúa o sacar conclusiones "personales", no es serio. No hemos de olvidar que San Agustín, de cultura fundamentalmente greco-romana, posee un concepto de la amistad que responde en gran parte a las ideas clásicas de los autores antiguos, descriptas principalmente en el De amicitia de Cicerón. En esta obra, él define la amistad como un acuerdo de sentimientos, de tendencias, de convicciones, como un acuerdo armonioso sobre las cuestiones divinas y humanas, concepto que Agustín la retoma al pie de la letra. Esta definición y el modo de referirse a su amigo muerto en las Confesiones, a quien lo considera "la mitad de su alma", ha dado pie a diversas interpretaciones, y la forma de vivirla no tiene otra fuente que el ideal clásico sobre la amistad, de donde Agustín bebió y se empapó y desde donde, sin lugar a dudas, debe ser leído e interpretado.
Pablo Sánchez Polanco
DNI 92.536.672