Salvaron a un niño con la sangre de su hermano creado por selección genética
A cinco meses del nacimiento de Javier, el primer bebé seleccionado genéticamente en España para poder curar a su hermano, médicos de ese país lograron realizar exitosamente el trasplante de sangre del cordón umbilical a Andrés, de siete años, quien logró sanarse por completo, informó ayer la Junta de Andalucía.

Sábado 14 de Marzo de 2009

A cinco meses del nacimiento de Javier, el primer bebé seleccionado genéticamente en España para poder curar a su hermano, médicos de ese país lograron realizar exitosamente el trasplante de sangre del cordón umbilical a Andrés, de siete años, quien logró sanarse por completo, informó ayer la Junta de Andalucía.

La noticia del nacimiento de Javier en octubre pasado en el Hospital Virgen del Rocío de Sevilla dio la vuelta al mundo por el impacto que causó la selección genética especialmente realizada para salvar a Andrés, quien sufría de beta talasemia, una anemia severa congénita que ponía en peligro su vida.

Tras su nacimiento, tomaron células madre de su cordón umbilical que fueron trasplantadas el 23 de enero a Andrés, quien fue dado de alta el 18 de febrero último.

Hablar de curación. "Podemos hablar de curación dado que hace aproximadamente un mes y medio que el niño no necesita someterse a una transfusión", informaron fuentes del hospital, donde realizaron el tratamiento.

El equipo de Unidad de Genética, Reproducción y Medicina Fetal del hospital "logró trasplantar con éxito sangre de cordón umbilical del primer bebé libre de una enfermedad genética hereditaria y compatible al 100 por ciento con su hermano", precisaron las autoridades.

La consejera andaluza de Salud, María Jesús Montero, y los responsables de los diversos equipos médicos que participaron en este proceso expresaron "satisfacción y orgullo" por el hecho de que el sistema sanitario público andaluz haya sido el primero en el mundo en completar este complejo proceso que permitió la curación del pequeño de siete años.

Transfusiones. Antes del trasplante, Andrés necesitaba transfusiones de sangre continuas, ya que la anemia que padecía causa anomalías en la hemoglobina, encargada de transportar el oxígeno.

Ahora, el centro sanitario sevillano asegura que todos los controles realizados mostraron que hoy en día la hemoglobina de Andrés no presenta ningún tipo de anormalidad, aunque el niño sigue acudiendo a revisiones periódicas, informó el diario español El Mundo.

"Ha aceptado el trasplante perfectamente", dijo en conferencia de prensa José María Pérez Hurtado, integrante del equipo médico que participó del complejo procedimiento.

"Los sueños se cumplen, sólo hay que tener fe y trabajar duro", dijo, por su parte, Guillermo Antiñolo, director de la Unidad de Genética, Reproducción y Medicina Fetal del Virgen del Rocío.

Aun así, el médico aclaró que "esta técnica tiene muchas posibilidades de éxito para enfermedades muy concretas de base genética. Para las leucemias las posibilidades se reducen a la mitad".

Varios pasos. Para realizar esta operación fueron necesarios varios pasos, como la autorización de la Comisión Nacional de Reproducción Asistida, que emitió un informe favorable.

Los padres de los chicos son oriundos de Cádiz y optaron por el Diagnóstico Genético Preimplantacional, una técnica que permite comprobar si un embrión está sano o no, antes de ser transferido al útero materno.

De esta manera, Javier nació libre de la enfermedad hereditaria que sufre su hermano, pero además se convirtió en un donante idóneo para Andrés, ya que tiene un idéntico perfil de histocompatibilidad (HLA).

Los padres de los chicos —Soledad Puerta, de 31 años y Andrés Mariscal, un camionero de 38 años— expresaron su alegría por el éxito.

No tuvieron miedo. "Nunca tuvimos miedo porque sabíamos que iba a salir bien", dijo Soledad, quien defendió su decisión: "Yo quería tener otro hijo y si encima podía ayudar a su hermano... No lo dudé ni un momento". Y fue por más al asegurar que "un hijo es lo primero y por no verlo sufrir una madre hace lo que sea. No entiendo que otros padres con el mismo problema no se lo planteen por una cuestión moral". Andrés, que estaba presente en la conferencia junto a sus padres y a los médicos, tendrá que llevar una máscara durante un año cuando esté en presencia de otras personas y deberá seguir un tratamiento para evitar el rechazo del trasplante y posibles infecciones. (Télam, DPA y Reuters)