Viernes 08 de Mayo de 2009
Me encontré envuelto en una batahola sin tener nada que ver. Un grupo de salvajes decidió agarrarse a trompadas y de golpe aprovechar las circunstancia para destrozar, robar, meterse en negocios y casas particulares. De qué clásico me hablan, si cada dos por tres, cuando se juega el mismo, en los días previos no hay que salir porque uno corre peligro. Un peligro que no pueden contener las autoridades correspondientes. Ahora bien, ¿está preparada culturalmente la ciudad para disfrutar de un clásico? Creo que no, siempre hay salvajismo en el antes y en el después. Ni hablar si uno es portador de los colores de uno de los equipos, corre el riesgo de un piedrazo o un ataque feroz. El clásico es un detonante de problemas sociales y en manos de descerebrados es un arma letal.
Carlos R Bianchi, DNI 13.093.800