Salud y política de Estado
Restringimos el ingreso al país de los hermanos mexicanos sin saber que el virus de la gripe A ya estaba instalado aquí. Estaban todos en campaña, para una elección que sólo sirvió para medir quién podría ser el cacique de la tribu, ya que los problemas de base del país siguen sin resolverse, y los candidatos jamás presentaron programas ni proyectos (no creo que los tengan).

Martes 07 de Julio de 2009

Restringimos el ingreso al país de los hermanos mexicanos sin saber que el virus de la gripe A ya estaba instalado aquí. Estaban todos en campaña, para una elección que sólo sirvió para medir quién podría ser el cacique de la tribu, ya que los problemas de base del país siguen sin resolverse, y los candidatos jamás presentaron programas ni proyectos (no creo que los tengan). La ex ministra de salud Graciela Ocaña propuso postergar las elecciones para declarar la emergencia sanitaria y se lo negaron rotundamente, de ahí su posterior renuncia. El virus se multiplicaba y los candidatos paseaban por la pantalla, cantando y bailando por el sueño de ellos, no del resto de los ciudadanos, que aspiran a un país serio y en serio. Pasadas las elecciones, no cambió nada y, al menos durante seis meses, las cámaras legislativas seguirán igualmente conformadas ya que los legisladores electos asumirán recién en diciembre. Se denotan las falencias de la medicina como ciencia, ya que este virus si bien ha mutado, es un viejo conocido (pandemia en España, 1918). Lamentablemente, con la colaboración de la prensa amarilla, convertimos el miedo natural en pánico, y está científicamente comprobado que esta sensación de indefensión debilita nuestro sistema inmunológico, favoreciendo el ingreso y proliferación de cualquier virus. Por si esto fuera poco, hay desinformación en temas tan elementales, como qué se debe hacer ante un cuadro febril alto, que se puede reducir con una simple ducha o aplicando paños fríos en gran cantidad de casos. Nos vamos enterando de a poco que el uso de barbijos es contraproducente, al menos en personas no enfermas, ya que al humectar las vías respiratorias favorece el ingreso y reproducción del virus. Creo que de ahora en más, con el problema ya instalado, hay que aunar esfuerzos en el tratamiento de los enfermos y difundir las medidas de profilaxis. Debemos seguir luchando fuertemente contra los trastornos nutricionales y las infecciones estacionales, generando políticas de Estado que focalicen los esfuerzos en estos flagelos. Es menester que los que toman decisiones, piensen como estadistas y no como políticos y se pongan a la altura de los que hicieron libre y soberana a nuestra Nación.

Carlos A. Boffa, carlosboffa@hotmail.com