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Salta 2141: los familiares se verán cara a cara con Litoral Gas

Será la semana próxima en Tribunales y asistirán dos gerentes. A 9 meses de la explosión que dejó 22 muertos, hubo una tensa toma de la firma.

Miércoles 07 de Mayo de 2014

Tras una tensa toma de la oficina de Litoral Gas, familiares de las víctimas de la tragedia de calle Salta consiguieron ayer el compromiso de la concesionaria de reunirse con ellos, cara a cara, la semana próxima en Tribunales. Los allegados de los 22 fallecidos y 60 heridos que dejó la explosión de agosto de 2013 se movilizaron ayer a 9 meses del siniestro y exigieron respuestas a los gerentes de la compañía. La intermediación de dos fiscales logró desactivar la protesta, evitar el desalojo y le arrancó a la distribuidora de gas la vocación de ir al cónclave con dos de sus máximos gerentes.

En total fueron más de seis horas de tensión, que incluyó una toma pacífica de las oficinas de Litoral Gas, la paralización de la atención al público, amenazas de desalojo, mediación judicial y anuncio de audiencia.

"No fue una tragedia, fue un crimen social, acá hay responsables que van a pagar", coreaban familiares y amigos de las víctimas en el ingreso de Litoral Gas, "tomado" desde el mediodía, dispuestos a "quedarse a vivir" hasta que alguna autoridad los atendiera.

El día en que se cumplieron nueve meses de la fatídica explosión, el objetivo apuntó a "interpelar a los responsables" de la firma en una suerte de "audiencia pública cara a cara".

Con momentos de tensión, gestos de furia y dolor, la situación obligó a que intervinieran dos fiscales, la de la causa penal, Graciela Argüelles, y la de Flagrancia de turno, Andrea Vega, quienes cinco horas después de la ocupación pacífica del lugar oficiaron de enlace entre las familias y la empresa.

Y al caer la tarde confirmaron que entre lunes y miércoles próximos dos gerentes de la firma irán a Tribunales con sus abogados a un cónclave cara a cara con los familiares de las víctimas.

El "programa oficial" de la conmemoración incluía, como los 6 de cada mes, una marcha desde Salta y Oroño, el lugar donde fallecieron 22 personas y otras 60 quedaron heridas, hasta las oficinas de Litoral Gas (Mitre y San Lorenzo), pasando por las del Enargás (Corrientes al 500).

Sin embargo, un grupo de familiares también había planeado realizar un "escrache" a la concesionaria. Para eso, llegaron hasta la sede de la empresa en pleno horario de atención y entraron pacíficamente portando elocuentes carteles con las fotos de sus hijos, padres y amigos, y otros que rezaban "justicia y memoria".

Al principio no sumaban más de diez. Pero lo exiguo del número, en vez de restarles presencia la agrandó. Como si no hiciera falta una multitud para certificarle fuerza y razón al desesperado pedido de explicaciones.

"Que alguien dé la cara", "que nos digan si los procesados siguen trabajando acá", "si les seguimos pagando el sueldo", "si lo que pasó a nadie le costó el puesto, ni a los gerentes ni a los funcionarios de ningún nivel". "Que nos digan quién nos cuida", "que alguien nos asegure que esto no se puede repetir", fueron apenas algunos de los reclamos.

El resto fueron palabras de dolor, de furia, de desesperación. Teñidas de la inmunidad que da el haber pasado por lo peor y no tener ya miedo a nada. Por momentos, hasta temerarias.

A medida que se iban sumando otros familiares y amigos, más un par de ruidosos redoblantes, la atención de Litoral Gas se frenó y los clientes quedaron adentro, sin saber qué hacer.

Muchos lloraban mientras escuchaban los relatos a veces desgarradores y a veces exasperados de las madres de Santiago Laguía, Claudia Vaio; Maximiliano Vesco, Nora Giraudo; o la de Sonia, mamá de Débora Gianángelo, o la de la viuda de Hugo Montefusco, Marcela Nisoria.

Todos rezaron con ellos y les expresaron solidaridad, pese a la molestia inocultable que les causaba el parate de la atención, por lo que los familiares reiteradamente les pidieron disculpas.

Después hubo un par de momentos especialmente tensos, cuando a las 14 la empresa intentó cerrar las puertas. Los manifestantes no lo permitieron y quedaron recluidos en el ingreso, junto a cinco incómodos guardias de seguridad.

En los tres pisos de arriba permanecieron varias decenas de empleados que no pudieron salir hasta pasadas las 17, en medio de algunos insultos.

Una hora y media después los familiares se fueron de Mitre y San Lorenzo a marchar a nueve meses de la tragedia, con el compromiso que verán a los responsables de la firma la semana próxima en la Justicia.

Otra marcha

Ayer se cumplieron nueve meses de la peor tragedia de la historia de Rosario que dejó 22 muertos y 60 heridos. Además de la tensa toma de las instalaciones de Litoral Gas, los familiares de las víctimas marcharon desde Oroño y Salta hasta la sede de la distribuidora y luego llevaron su pedido de justicia al Ente Regulador del Gas (Enargás).

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