Martes 25 de Noviembre de 2008
Hay algo que es indiscutible: el cinismo no es una virtud. Que el vicepresidente de la UIA, Héctor Méndez, afirme que para salir de la crisis actual es necesario un "sacrificio compartido" es una gran muestra de cinismo, por no decir otras cosas. Por si fuera poco, agregó que ellos –los industriales– renuncian a los despidos si los obreros resignan parte de sus salarios y el Estado a parte de los impuestos. Estas expresiones no fueron tan cuestionadas como debería. ¿Qué significan estas expresiones en medio de la amenaza de despidos ante una crisis que aún no llegó? Que los industriales, productores y empresarios no piensan en un nuevo tipo de país. Todavía son aquéllos que piensan en no compartir las ganancias pero sí las pérdidas. Si el sacrificio debe ser compartido, ¿también será así con los beneficios? Además, no es lo mismo resignar un viaje al Caribe, el cambio del auto cero kilómetro que se adquirió hace seis meses o las prendas de diseño exclusivo que la comida de mañana, el plan de salud o las zapatillas de oferta para los chicos. ¿Pueden ser tan crueles los industriales? Evidentemente, los dirigentes no saben lo que es un sacrificio ni saben lo que es perder (no ganar un poquitín menos que el mes pasado) ni estar ante el abismo de la pobreza. La discusión sobre los despidos, las suspensiones y la reducción salarial demuestran que estos sectores no han dejado de lado la avaricia –que es la que provoca estas crisis–, ni la indiferencia ni la explotación a quemarropa. Y los representantes –sindicalistas, funcionarios y políticos– todavía no están a la altura de ninguna circunstancia.
Gustavo Rosa, DNI 16536260, afortunat@hotmail.com