Sabor amargo en Pami I
El 6 de diciembre pasado llamé a Urgencias Pami porque noté una dificultad respiratoria en mi madre. Cuando llegamos a la guardia estaba de turno el doctor Mulero, le hicieron los estudios que previamente había pedido su doctora de cabecera y nos dijo que podía llegar a haber algo en la radiografía de tórax...

Jueves 14 de Abril de 2011

El 6 de diciembre pasado llamé a Urgencias Pami porque noté una dificultad respiratoria en mi madre. Cuando llegamos a la guardia estaba de turno el doctor Mulero, le hicieron los estudios que previamente había pedido su doctora de cabecera y nos dijo que podía llegar a haber algo en la radiografía de tórax, pero que esperaría los resultados del laboratorio. Nos dio el alta y tuvimos que esperar la ambulancia contratada (trafic) sin equipamientos, ni médicos entre cinco y seis horas, aproximadamente. El 8 de diciembre volvimos a la guardia de Pami, el mismo médico le realizó los mismo estudios, nos volvió a dar el alta y cuando le dije que si tenía la misma espera y en las mismas condiciones, me respondió que él sentía "vergüenza ajena". El 9 de diciembre mi madre, de 88 años, agravó su cuadro respiratorio y volví a llamar Pami. Me enviaron una ambulancia equipada y en el mismo camino hacia el hospital ya le pusieron oxígeno. Entró a terapia intensiva, donde fue entubada con respirador artificial y coma farmacológico. Yo pienso: si la hubiera internado directamente el día 6 quizás el final hubiera sido el mismo, pero ¿como puedo saberlo? Para los médicos y para Pami era una anciana más, para mí era mi madre. El 16 de diciembre falleció. No es fácil pasar por momentos de angustia por la salud de un ser querido. Por suerte hay profesionales como Walter Andaluz y la doctora Natalia de terapia intensiva que por sobre todas las cosas se dan cuenta que detrás de cada paciente existe un ser humano. Gracias también a la doctora de cabecera Marta Pendica por su tiempo y dedicación, hospitalidad y humanidad, quien nos ofrecía remedios para no ocasionarnos más gastos. Hay una familia, que a pesar de haber transcurrido casi cuatro meses, sigue y seguirá sufriendo el inmenso dolor por la pérdida de este ser tan maravilloso que fue mi amada madre.

Dolores Galimberti, DNI. 10.594.468