Domingo 21 de Febrero de 2010
El recital que ofreció Joaquín Sabina fue excelente pero la organización un desastre. Pregunto: ¿no sabían los organizadores que las vallas tenían que estar aseguradas? Durante las dos primeras canciones, cuando la gente se iba hacia adelante, las vallas comenzaron a ceder y no pasó una desgracia porque Dios es grande. Es que los encargados de darnos seguridad no lo hicieron e improvisadamente después de la tercera o cuarta canción empezaron a cruzar caños para contener las vallas, que tampoco quedaron seguras. El propio Sabina pidió a la gente que se quedara en su lugar y mientras hacía el show bajaba la vista y veía una veintena de obreros trabajando y trayendo caños y tratando de asegurarlos con el escenario. Podría haber sido un desastre, pero como no pasó nada, esta gente va a seguir jugando con nuestra seguridad, trayendo nuevos espectáculos y dejando todo en manos de Dios. Alguien alguna vez tendría que hacer algo.
Miriam Squarzon
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