Jueves 18 de Diciembre de 2014
Cuando uno cree que ya tiene todo visto, las noticias de cada día no hacen otra cosa que sorprender y alarmar. Por supuesto que las buenas noticias no son noticia en los diarios y noticieros, pero el extremo de las cosas a las que se está llegando lleva a pensar que difícilmente tengamos a la vista una luz de esperanza de que las cosas mejoren. Al estado calamitoso de las condiciones de seguridad a las que nos llevaron los gobiernos nacional y provincial, hay que sumarle el aporte diario que logran los pensadores y generadores de leyes, decretos y fallos judiciales. Un fallo otorga derechos laborales a los malandras que están en la cárcel. Así resulta que aparte del daño que causaron a la sociedad, a veces inmensurable como una vida, por lo que están adentro y es ya una rareza; al costo de detenerlos, juzgarlos y mantenerlos encerrados, ahora hay que pagarles por algún trabajo que hagan. En todo caso, que se les debite todo lo que costaron y se les acredite lo que ganen trabajando. Seguramente quedarán debiendo, y mucho. Otro caso es el de los subsidios al por mayor. En Buenos Aires, y seguro se extenderá, ¿8 lucas a los trans de más de 40 años? ¿Además de darles las prótesis de recambio sexual, los remedios cuando ya están enfermos y cupos de trabajo en la administración pública, jubilarse a los 40 con un subsidio del triple de una jubilación de una persona común y corriente? ¿Todo por una elección de vida errada? ¿Y la tiene que pagar la sociedad? Sale un trans Freyre a defender al gobierno, hablando en contra del gobierno neoliberal peronista de Menen, al toque le dan un subsidio a él y al marido, de 25 lucas a cada uno. Por otro lado, dejan morir a los jubilados sin pagarles juicios ganados contra el gobierno, y se tira la plata en lo anterior. Una legisladora provincial quiere gravar con una cuota mensual a todos los profesionales matriculados de la provincia para dar becas a los estudiantes actuales de las facultades. Primero, ¿qué tiene que ver la provincia con la educación nacional? ¿A quiénes les quieren dar becas, a los extranjeros que vienen aquí a estudiar gratis, a los crónicos que van a hacer política y están 20 años sin recibirse? Todo lo de las dictaduras fue malo, menos la resolución de 1970 por la que se reducía el horario de trabajo de los estatales a 6 horas, por problemas de energía en esa época. Parece que eso no fue tan malo, porque 44 años después sigue vigente, y se les paga como si trabajaran las 9 horas como cualquier otro trabajador común. Ponemos feriados inventados, puentes, aparte del 1º de Mayo, día de cada gremio de trabajo que no es laborable, paros, etcétera, lo que lleva a que se produzca cada vez menos. ¿Y la educación? Bárbaro. Cada vez menos días, menos exigencia, menos disciplina. Con tal de que terminen, como sea. Hay que trabajar. Hay que cuidar y educar a la gente en la cultura del trabajo y de la honestidad. La única esperanza es esa base de gente que todavía conserva esa cultura, pero que no es la que está en la toma de decisiones políticas. Y allí está el verdadero problema. ¿Quién podrá ayudarnos? Ni siquiera el Chapulín Colorado, porque se murió. ¿Estaremos al horno?
Ricardo B. Castellani