Lunes 11 de Agosto de 2014
Tengo la desgraciada fortuna de vivir enfrente del ex Hospital Ferroviario en la calle Presidente Roca. El edificio fue adquirido por un grupo de prestaciones médicas que decidió remodelar el edificio. En ese momento empezó el calvario, el ruido es permanente desde la mañana hasta la tardecita sin interrupciones, las vibraciones son permanentes, la calle es cortada cuando se les antoja, rompieron toda la vereda de nuestros frentes para reforzar la línea de tensión, la Municipalidad colabora poniendo personal de tránsito para cuidar que a ningún vecino se le ocurra estacionar diez minutos para bajar en su domicilio algún objeto. Pero lo de días atrás fue el colmo, pusieron una retroexcavadora en la puerta de mi casa de manera que me impidió sacar el automóvil de mi garaje. Cuando intenté hablar con el responsable de la empresa que está encargada de la obra, de apellido Lanata, me atendió una persona que me dijo ser alterno de aquél, entonces le mostré lo que pasaba. Sorprendida esta persona me dice que Lanata me va a atender porque realmente no tenía explicaciones. Después de un rato apareció alguien que dijo ser el jefe de producción y me dijo que ellos no tenían nada que ver con la obra de la calle, Lanata nunca apareció. Esta obra ya hizo que vecinos se muden del lugar, está haciendo que nuestras vidas se compliquen cada día, desde no poder tender la ropa porque se llena de tierra, a tener que soportar que un sinnúmero de motos se estacionen en la vereda sin que a nadie le importe nada a pesar de que la Municipalidad pone todos los días personal de tránsito para controlar solo a los vecinos. La señora intendenta vive a escasos 150 metros del lugar y no hace nada para que esto cambie, me imagino cómo cuida a los vecinos de las zonas periféricas.