Miércoles 23 de Marzo de 2011
A las 4 de la madrugada las confiterías de La Fluvial ponen su música a toda potencia. A las 5 terminan las fiestas y salen el público, los autos y las motos. Comienzan las bocinas repetitivas sin cesar, los escapes de motos y autos, zumbidos de motores como preparados para la Fórmula 1, los alegres gritos de chicos y chicas atronando el espacio. Me pregunto y le pregunto a don Miguel Lifschitz: la GUM ¿para qué está? ¿Las ordenanzas municipales para qué sirven? En el país de la anomia, ¿todo es válido? Son las 7 de la mañana, aún se oyen gritos, escapes, zumbidos de motores, bocinas, aunque más débiles. Me pregunto: ¿es hora de intentar recuperar el sueño arrebatado o empezar a leer La Capital? Opto por lo segundo. Como en la canción "Otro sábado más". Jueves y viernes, también.
Alberto Natale, LE. 6.025.870