Domingo 11 de Abril de 2010
Con una derrota ante Córdoba en el debut y un triunfazo ante Buenos Aires en la segunda fecha, el seleccionado de Rosario llegó a la jornada de ayer sabiendo que dependía de sí mismo para seguir en carrera en el Argentino 2010. La parada no se presentó fácil ya que Noreste, su rival de turno, llegaba con el antecedente de haber vencido nada menos que al defensor del título y eso sólo ya lo signaba como un rival de cuidado. Pero Rosario se enfocó más en su capacidad y eso le permitió terminar festejando. Hizo su trabajo y se impuso por un categórico 58 a 5, escalando hasta el segundo lugar en la tabla de posiciones de la Zona 1 (bien denominada Zona de la Muerte) y ganándose en muy buena ley el derecho de jugar una de las semifinales del torneo de selecciones más importante de la Argentina.
Los conducidos por Imhoff y Minoldo debieron batallar duro los primeros veinte minutos ante un equipo motivadísimo que se hizo dueño de la pelota y con ese control intentó quebrar la sólida defensa rosarina. Sólo lo consiguió a los 24’ cuando Provasi desbordó por una de las puntas, anotó el único try de Noreste. Fue un llamado de atención que Rosario supo capitalizar ya que después el dominio del conjunto local fue abrumador. Pasada la media hora, fue el equipo del Ñandú el que comenzó manejar los hilos del encuentro y a imponer las condiciones. Pateó menos y lentamente fue acorralando a Noreste, hasta asfixiarlo. Gerónimo Negrotto (de muy buen trabajo) y Galo Della Vedova apoyaron sendos tries para que Rosario pasara al frente y empezara a agigantar su figura.
Con la tranquilidad de un marcador favorable, Rosario salió decidido a liquidar a pleito. Y lo hizo de la manera que mejor sabe hacerlo: jugando. Para deleite de los asistentes, el segundo tiempo de Rosario casi no tuvo fisuras y hubo un verdadero concierto de tries. En ese sentido Juan Imhoff se robó todos los aplausos. El wing de Duendes, que ingresó a los 13’ del complemento, apoyó cuatro veces desairando una defensa abatida física y mentalmente. Román Miralles y Pablo Bouza aportaron uno cada uno y le bajaron el telón a una de las mejores producciones del seleccionado rosarino. A puro vértigo y con total justicia las puertas de las semifinales se abrieron de par en par. Así el primer objetivo estaba cumplido.