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Rugby: Rosario cayó en la final del Argentino ante Córdoba

De repente un baño de realidad lo sorprendió. Rosario estuvo cerca de romper el maleficio de cuarenta y siete años de sequía, pero como si el destino se hubiese ensañado con su historia ese sueño quedó postergado una vez más ya que Córdoba se impuso 29-15 en la final del Campeonato Argentino.  

Lunes 30 de Abril de 2012

De repente un baño de realidad lo sorprendió. Rosario estuvo cerca de romper el maleficio de cuarenta y siete años de sequía, pero como si el destino se hubiese ensañado con su historia ese sueño quedó postergado una vez más ya que Córdoba se impuso 29-15 en la final del Campeonato Argentino, consagrándose de esa manera bicampeón. Fue un golpe duro, porque pocas veces el equipo del Ñandú estuvo tan cerca. Pero las finales no se merecen, se ganan o se pierden, y a Rosario le tocó perder y se quedó con las manos vacías.
  En líneas generales no hubo una diferencia muy grande en el juego, el partido fue muy parejo, motivo por el cual no se pueden cometer tantos errores como los que cometió el dueño de casa.
  Desde el arranque mismo del partido ambos equipos dejaron bien en claro que no iban a regalar ni un centímetro. La lucha fue sin cuartel y Rosario, con mucho esfuerzo, pudo hacerse de la pelota aunque no pudo trasladar el dominio al marcador.
  Córdoba complicó por momentos a Rosario sobre todo cuando entró en juego Ramiro Pez, quien alternó buenas y malas a la hora de los envíos a los palos pero que le dio suficiente aire como para ir llevando el partido aún teniendo pocas pelotas.
  Tres penales del ex apertura del seleccionado de Italia habían alejado a la visita en el marcador, pero Rosario con mucha paciencia demostró que tenía potencial para empardar. Tras un muy buen movimiento colectivo, el hooker Juan Prieto desbordó por una de las puntas y anotó el primer try del partido. Hasta ahí, el sueño era posible.
  El segundo tiempo fue otro partido. Rosario fue por más pero en su “locura” por conseguir puntos cometió muchos errores, que lo pusieron en extrema defensa o fueron penales en contra que un pateador, ayer tremendamente efectivo como Pez no desaprovechó. Pareció como que Córdoba había estudiado bien a Rosario en siete días y no dejaba lugar a sorpresas, más allá de que en la vereda de enfrente el equipo del Ñandú cometía incomprensibles errores.
  Con mucho ímpetu, los cordobeses empezaron a buscar los caminos. El punto de quiebre fue a los 19’, cuando Mateo Escalante intentó despejar, Simó le tapó el kick y le quedó la pelota servida para marcar el try. Para Rosario fue un mazaso, una maldita jugada que al equipo, lógicamente, le costó superar.
  A partir de ahí nada fue igual. Córdoba agigantó su figura porque Pez empezó a jugar con más soltura e hizo que los de la Docta se hicieran más sólidos en la mayoría de sus líneas. Rosario, en tanto, se desequilibró, mostró un juego desordenado, desprolijo y puso en la cancha más corazón que ideas para dar vuelta la historia. Se vio superado en defensa como no le había sucedido nunca en el torneo. Rosario nunca pudo salir del pozo.
  El partido ya estaba definido y el reloj le empezaba a jugar en contra a los rosarinos cuando Paschini, con su try, le dio el golpe de gracia. Con mucho amor propio Rosario fue por el descuento, el que consiguió en el epílogo del partido con el try de Francisco Cúneo, que sólo sirvió para poner las cifras definitivas al partido ya que el título y la gloria hací

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