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Rugby: El desafío de ser verdaderos Pumas

Tras dos actuaciones disímiles, el seleccionado argentino encara el partido más difícil: enfrenta al campeón del mundo en su casa.

Martes 03 de Septiembre de 2013

Los Pumas están en Nueva Zelanda para enfrentar el sábado a los poderosos All Blacks, el mejor equipo kiwi de la historia. Tras dos actuaciones muy disímiles, la lógica pregunta que flota en el ambientes es ¿cuáles Pumas saldrán a la cancha el fin de semana en el Waikato Stadium de Hamilton? ¿Serán los que perdieron por paliza en el debut ante Sudáfrica o muy por el contrario, los que se vieron en Mendoza poniendo en jaque a los míticos Springboks?

El rendimiento del conjunto argentino durante la primera etapa del Rugby Championship dejó un balance incierto y muchas dudas de lo que se puede esperar del equipo que se fue de una punta a la otra en apenas siete días.

La bofetada recibida en Soweto sólo es comparable con la que recibieron Los Pumas 16 años atrás en Wellington, precisamente ante un Nueva Zelanda impiadoso que se impuso 93-8. Esa vez la lección que dejó ese abultado resultado fue que si Argentina no mejoraba físicamente ya no podía competir en el primer nivel. Hoy por hoy la historia es distinta y las razones no pasan por ese costado. Hasta el momento ni el más pesimista creyó que podía repetirse en algún partido semejante zurra, tanta distancia entre uno y otro en el marcador. Era una cosa del pasado, una partido (una gira en realidad) que ya había quedado en la historia como una "negra pesadilla". Pero ocurrió y la diferencia fue casi un calco de aquella jornada de 1997.

Sin embargo, una semana después, el equipo de Santiago Phelan sorprendió con una actuación destacable, mostrando mucha actitud y amor propio, reaccionando ante el mismo rival de una manera diferente, siendo protagonista más allá de que no se le haya dado el resultado. Mejoraron en detalles técnicos, jugaron con inteligencia y con mucha concentración. Recuperaron su mística, volvieron a ser Los Pumas de las grandes batallas, de las proezas. Fueron ochenta minutos donde sembraron, sin quererlo, una duda en el fuero más íntimo: ¿cómo sigue la historia?

El trago amargo del debut pareció ser una lección aprendida. La recuperación en Mendoza da motivos para creer en un crecimiento del equipo, que es lo que realmente se busca. Los que no conocen la idiosincracia del rugby se pueden preguntar por qué se valoriza una actuación por sobre un resultado y hasta pueden llegar a burlarse de eso, pero lo cierto es que Argentina no debe justificar en un resultado su inclusión al RCh, torneo en el que compite con los tres mejores equipos del mundo.

Los Pumas pueden perder (es lo más probable cuando enfrenten a potencias), pero si los jugadores dejan todo dentro de la cancha no quedarán deudas. Habrán cumplido con la primera premisa Puma, esa que le da identidad al grupo, tanto como el tackle o el scrum.

En el horizonte de Los Pumas asoman los All Blacks, en el primer partido de la durísima gira, de un desafío único donde más allá del resultado que puedan conseguir todos esperan que Los Pumas dejen su sello y jueguen como su historia manda, dejando si es necesario jirones de su piel en la cancha.

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