Domingo 22 de Abril de 2012
El Concejo Municial volvió a rechazar un nuevo proyecto de construcción de un galpón en el predio del Rowing Club de Rosario, iniciado sin permiso de construcción y violando la clausura. Es la segunda vez que lo hace. Cosa curiosa: el club inmediatamente presentó un tercer proyecto como una manera de no tener que bajar a la altura reglamentaria la construcción metálica que afea la costa y sienta un precedente peligrosísimo que, de admitirse, será prontamente imitado por otros clubes y particulares. Me pregunto si puede una institución, que declama su carácter más que centenario burlarse bastante más de dos años de todos los rosarinos, incluyendo las autoridades municipales, por el solo hecho de invocar su carácter no lucrativo, manteniendo erguido un adefesio ilegal con sólo presentar sucesivos pedidos de exención apenas se les deniega el anterior. Si los señores concejales admitieran este tipo de conducta perderían el respeto de la comunidad que los eligieron. Las normas están para ser cumplidas. Y si exceptúa a alguien, mañana deberán aceptarse otras excepciones. Esto lo ha dicho el propio Concejo al rechazar el primer proyecto. ¿Terminará Rowing ganando al Concejo por cansancio? ¿Protegerá el Concejo a quienes han despreciado la autoridad y la normativa municipales? Confío que la respuesta será rápida y negativa. Y además, definitiva. Lo que los niños a quienes se arguye que se les va a prestar a veces el predio necesitan, sobre todo, son ejemplos de conducta. Y no lo son violar las normas y tratar de montarse en una irregularidad consumada.
DNI 31.990.196