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Rossi, el campeón con corona

El Granadero lo venía buscando hace rato y al fin se le dio. Fue 2º de Martín Ponte. Premio al mejor piloto argentino.  

Lunes 08 de Diciembre de 2014

La consagración debió ser dos años atrás, cuando monopolizaba la categoría hasta que la ACTC metió mano al reglamento, potenció a los Ford y lo dejó sin nada en la última fecha, cuando una piña de José Savino en la serie del Mouras destrozó su Chivo y sus ilusiones. El año pasado tuvo la chance también (como antes en 2007, 2010 y 2011) pero otra vez la mano negra de la conducción teceísta pareció meterse en el camino, ya que se consagraba Diego Aventín, el hijo del presidente de entonces Oscar Aventín, mientras acusaba a un ídolo Chivo como Guillermo Ortelli de ayudarlo. Pero la sexta fue la vencida. Con el reaseguro de que las leyes no se tocarían en todo el año, fue por todo, arriesgó todo y se coronó por primera vez. Nadie lo merecía más que Matías Rossi, el mejor piloto argentino del momento, en un 2014 que puede darle otra alegría en una semana en el TN, mientras acaba de traspasar el mando en el STC 2000. Sí, el año del Granadero al fin.

   Pensar que en aquel 2012 que era suyo, en la serie se definió todo. Lo mismo que ayer, cuando el plus de emoción que le daba en la previa el hecho de que largara la manga junto a su único rival, Christian Ledesma, se desactivó enseguida por la rotura de motor del marplatense en el primer giro. Nadie pensaba que el título se le podía escapar en la última fecha en un Gálvez, tal vez por eso, no tan poblado. Pero en la mañana misma se terminó la poca expectativa que había al respecto, más allá de que el campeón 2007 hiciera una remontada espectacular desde el último puesto en la final para arribar 6º.

   Pero un bulón de biela había traicionado ya a Ledesma, Rossi hizo suya la manga no sin pelearla con Juan Manuel Silva con el que se pasaron dos veces y ya entonces los 55 puntos de ventaja, sobre 60 en juego y con Ledesma partiendo en el fondo, definían en la práctica la cuestión. E hicieron que el Granadero soltara las primeras lágrimas del día, que después fueron más, al son de un desahogo lógico luego de tantas frustraciones.

   Rossi, que nunca dijo que fuera una revancha, planificó el 2014 más seguro que nunca. Cuando el nuevo presidente de la ACTC, Hugo Mazzacane, definió que el reglamento, luego de los retoques a favor esta vez de los Chevrolet, sería cerrado y que las victorias acumulaban puntos para la Copa de Oro, se dedicó a ganar y ganar (como hacía mucho no ocurría en el TC, por la especulación que alentaban las viejas reglas), desanimando a todos, pese a la oposición que le hizo el parejense Facundo Ardusso hasta la fase regular y la de Ledesma en la Copa de Oro.

   Y se coronó sin sufrir, porque tampoco lo hubiera merecido por todo lo que dio. Agustín Canapino dijo en el estreno del autódromo de Concepción del Uruguay, que era muy bueno para la categoría que apareciera un piloto al que todos quieran ganarle. Y ese fue Rossi, que no emergió a ese status de casualidad. De hecho, no sólo peleaba el título año a año, sino que en este le entregó el del STC 2000 a Néstor Girolami (antes consiguió otros 3 en el viejo TC 2000 y 1 en la Fórmula Súper Renault), y el domingo próximo en Olavarría puede obtener el que le falta de las categorías top del país: el de la Clase 3 del Turismo Nacional.

   Bajo el diluvio de Buenos Aires, le dio pelea a otro novato ganador, esta vez Martín Ponte (en Trelew fue segundo de Matías Rodríguez), demostrando que la especulación no figuró nunca en su libreto, como le gusta a un público atomizado por carreras demasiadas lineales.

   Fue justo además que Rossi cerrara un ciclo histórico de los motores varilleros en el TC, para dar paso a los multiválvulas y a una categoría que así profundizará su estandarización. Y que le devolviera a la 15 de Chevrolet, que recién ayer parece que lo hizo su ídolo en un festejo único, un título (el 18º) que no saboreaban desde el del 2011 de Guillermo Ortelli. Un título que precisaba para apuntalar su aura que ya instaló en el automovilismo argentino. Ahora sí, un campeón con corona. 

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