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Rossi a Defensa: una fulminante decisión que nadie esperaba

La salida del Congreso priva al dirigente rosarino del constante trajinar por el territorio santafesino y también de la campaña política

Domingo 02 de Junio de 2013

Sorpresa, adrenalina pura. Los colaboradores directos de Agustín Rossi embalan a toda velocidad decenas de carpetas y libros que acumularon durante casi ocho años el despacho del tercer piso del Palacio del Congreso. Mañana llegarán con la mudanza al ministerio de Defensa. Nadie lo calculó ni lo intuyó. La política es así. "Hoy estamos, mañana no sabemos". De paso, el kirchnerismo —por estilo y por necesidad, un poco y un poco— llevó al paroxismo el efecto sorpresa. La decisión fulminante, cuando nadie la espera. Ríos de tinta se han escrito en los diarios opositores sobre el presunto futuro del kircherismo, pero lo curioso y es que nunca pudieron predecir las decisiones políticas relevantes que toma el gobierno de Cristina Fernández de Kirchner (ni las que tomó Néstor Kirchner).

El pase de Rossi a Defensa lo saca del trabajo político permanente, ese trajinar sobre el territorio santafesino. También, desde ya, de la campaña política que estuvo a un tris de lanzarse, para la renovación de su banca. No existe en política que un ministro de la Nación se vuelva los viernes a su provincia a fortalecer su propia línea interna. El gobierno nacional está por encima "de todos".

Esa circunstancia no es una buena noticia para la trama de militantes y dirigentes territoriales que supo incorporar La Corriente. Rossi se encarga en estas horas de contener a su tropa y de explicar los pasos a seguir: la organización política sigue en pie, nada se desarma. Eso sí, ya no estará el jefe, todas las semanas, en algún punto del territorio, cara a cara con los dirigentes. Pero un comando más repartido en el staff de segundas líneas, que el Chivo supo forjar, se encargará de conducir la nueva etapa.

Nadie en el despacho de Rossi, empezando por el propio Rossi, toma el cambio de rumbo con una ofrenda a su carrera política. "Por supuesto que habrá quien diga que nos acostaron. Pero el kirchnerismo cuando te quiere desplazar, te saca, y punto. No te pone de ministro para compensarte", interpretan en el convulsionado tercer piso.

Los planes de CFK para el Ministerio de Defensa que conducirá Rossi todavía no fueron revelados. Pero este diario puede adelantar el concepto que pondrá en juego: progresiva articulación en el trabajo territorial de las Fuerzas Armadas con las organizaciones sociales y políticas que florecieron en los últimos años.

Cambio de sesgo. ¿Se politizará un ministerio tradicionalmente abocado a temas castrenses? Desde ya; es la idea del kirchnerismo. Repasando los últimos discursos de la presidenta se encontrará la respuesta. Habló del rol de los militares, por caso, en la catástrofe por las inundaciones en La Plata. El en el acto del 25 de mayo pasado, la Casa Rosada confirmó que la Argentina cuenta con nuevo y poderoso activo: la militancia política. En el acto más grande desde octubre del 83 —con excepción de la expresión política cultural de los festejos del Bicentenario—, con una concurrencia cercana a las 300 mil personas, CFK terminó de convencerse de que la juventud militante puede y debe ponerse en acción, para sostener políticas estatales, como el control de precios que se acaba de lanzar.

Rossi deja Diputados con una imagen superlativa. Tenaz, paciente, implacable, optimista, recibió el reconocimiento de todos. De su bloque y de los adversarios. Con decenas de batallas, algunas memorables, como la votación de la 125 (que también ganó), la estatización de la AFJP y de YPF, entre otras.

El Chivo, que no perdió ninguna votación en casi ocho años, dotó de mística al kirchnerismo en Diputados, tuvo discursos vibrantes en plena madrugada, juntó votos sin rendirse nunca. Al cabo, mostró una virtud imprescindible para la condición de peronista: la lealtad a sus jefes políticos (Néstor y Cristina Kirchner).

La decisión de CFK de sacarlo a Rossi de la contienda electoral de este año en Santa Fe es también una acción plenamente peronista. Tensa un dilema clásico: jugar "con los incondicionales que tienen menos votos o con los que generan dudas pero tienen más votos". El movimiento político más importante de la Argentina tiene un objetivo permanente: controlar el Estado. Para eso los candidatos que se presentan deben estar en condiciones de ganar, aunque luego puedan no ganar. "No es peronista presentar a alguien que, de arranque, no puede ganar. Tiene que tener chance de ganar, aunque luego no gane", explica un peronólogo de Palacio Legislativo, que los hay, y muchos.

De todos modos, cómo se terminará conformando la lista del kirchnerismo en Santa Fe para enfrentar a Hermes Binner, Miguel Del Sel y otros candidatos sigue siendo incógnita total. Jorge Obeid, María Eugenia Bielsa o tal vez un tapado. Jugar a ganador contra un candidato electoralmente angelado como el socialista en Santa Fe sigue siendo un tema irresuelto para el FpV. Que Rossi no sea la espada K no garantiza que otra espada tenga mejor suerte. Habrá final abierto.

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