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Rosendo Fraga: "La reforma constitucional es el proyecto central de este gobierno"

El historiador y analista político trazó una comparación con los comicios de 1993, luego de lo cual, y con el triunfo a su favor, Carlos Menem impulsó la reforma para tener un segundo mandato.

Domingo 21 de Octubre de 2012

El historiador y analista político Rosendo Fraga sostiene que la reforma constitucional y la re-reelección de la presidenta Cristina Fernández de Kirchner es el proyecto central del gobierno, pero dependerá del resultado de las elecciones legislativas de 2013. Trazó una comparación con los comicios de 1993, luego de lo cual, y con el triunfo a su favor, Carlos Menem impulsó la reforma para tener un segundo mandato.

   Fraga dirige el Centro de Estudios Unión para la Nueva Mayoría y es una voz muy requerida para analizar temas militares, como el conflicto de la Prefectura y Gendarmería con el gobierno, y la situación generada por la retención de la Fragata Libertad en un puerto de Africa por una demanda de un fondo buitre. En una entrevista con La Capital, el politólogo abordó estos temas, además de hacer un paneo sobre el campo opositor, la ley de medios y la relación de Argentina con las repúblicas de Venezuela e Irán.

   —Bajó la intensidad del conflicto con gendarmes y prefectos. ¿Cree que esta situación incluye y está larvada en las Fuerzas Armadas y puede volver a recrudecer?

   —El conflicto salarial en las fuerzas de seguridad que se extendió, aunque en menor medida, a las fuerzas armadas no es un tema resuelto. Es un proceso que se ha iniciado. El reclamo no ha sido satisfecho y, además, ha tenido lugar un quiebre de la disciplina a nivel de suboficiales que no tiene precedentes. La rebaja en los salarios de bolsillo fue el detonante de un conflicto que potenció reclamos más amplios e hizo estallar problemas persistentes de diverso tipo.

   —Más allá de los discursos de ocasión, no hubo apoyos políticos explícitos. ¿Piensa que la carga simbólica de uniformes en rebelión pudo haber influido en el aislamiento político y social?

   —Los voceros de gendarmes y prefectos tuvieron el cuidado de evitar la politización del conflicto, así como de no exhibir armas, para que la protesta no pudiera ser considerada motín. Planteado en estos términos, fue el sindicalismo el que apoyó explícitamente el reclamo. Lo hizo Moyano, quien incluso recibió a representantes de los gendarmes en conflicto; también (Luis) Barrionuevo, y coincidió (Antonio) Caló, quien luego se desdijo, pero dos días más tarde uno de los dirigentes más importantes de la CGT oficialista los apoyó. Después de levantada la protesta, el vocero más caracterizado de la protesta, el gendarme y ex sacerdote Mazza, volvió a reunirse con Moyano para analizar el tipo de participación que los integrantes de las fuerzas de seguridad podrían tener en el paro general que convocarían antes de finalizar el año Moyano y (el líder de la CTA no oficialista, Pablo) Micheli. El oficialismo en algún momento se planteó denunciar la protesta como golpe, pero después optó por promover en el Congreso una declaración de defensa de la democracia, sin ir más allá.

   —¿Qué lectura hace de lo que sucede con la Fragata Libertad?

   —La detención de la Fragata Libertad es consecuencia de un error de gestión de gobierno. Internacionalmente es un costo importante, por el significado que tiene para el país la detención de un buque de su Armada. Además, reinstala el tema de que el país todavía no terminó con las secuelas del default.

   —¿Fue incompetencia del gobierno, de la Armada, o una combinación de ambos estamentos?

   —Cuanta responsabilidad tiene en este episodio Relaciones Exteriores, Defensa y la Armada, es un tema a clarificar. Pero lo cierto es que los puertos que visita son determinados por la Cancillería a propuesta de Defensa. El retiro presentado por el hoy ex jefe del estado mayor de la Armada (Carlos Alberto Paz) fue precipitado por considerar él que dos oficiales superiores de su fuerza (que habían dicho a periodistas que los destinos de la fragata no eran determinados por la Armada) fueron injustamente sancionados. La decisión de que fuera a Africa fue de Cancillería, a pedido del secretario de Comercio, Guillermo Moreno, por la importancia que da a la relación con Angola. Puede existir una discusión sobre la escala en Ghana.

—A un año de las elecciones legislativas, ¿cree que el oficialismo sigue dominando la escena política?

—El oficialismo enfrenta dificultades de gestión y también en el terreno político. La protesta de las redes sociales del 23 de septiembre, que se repite el 8 de noviembre, la convergencia de todo el arco opositor para defender al auditor general de la Nación, el surgimiento de un frente opositor en lo social que convergió en la Plaza de Mayo integrado por la CGT de (Hugo) Moyano, la CTA de Micheli, la FAA, la FUA y los movimientos sociales anti-K son hechos que muestran una oposición más vigorosa. Pero el oficialismo sigue ejerciendo el poder, y siempre redoblará la apuesta, y esa es su ventaja relativa.

—¿Qué espacio de la oposición puede ganar lugar para enfrentar con ciertas chances al kirchnerismo?

—La elección de 2013 es legislativa y no presidencial. El oficialismo enfrenta una elección difícil en la ciudad de Buenos Aires, Santa Fe, Córdoba y Mendoza. En el interior tiene ventaja, pero son las provincias más chicas. La clave volverá a ser la provincia de Buenos Aires, y ella dependerá del grado de unión o división que tenga el peronismo electoralmente en el distrito.

—El gobierno presenta el 7 de diciembre (7D) como una fecha crucial. ¿Qué cree que puede pasar el día después?

—El conflicto con los medios es crucial. El oficialismo está enfrentando más problemas en la Justicia de lo que esperaba. Por esta razón, el conflicto con los medios ahora se superpone con un conflicto con la Justicia. El grado de participación de la oposición, y eventualmente de la protesta de las redes sociales, todavía está por determinarse. El gobierno avanzará sobre el Grupo Clarín, aunque es incierto el resultado que obtenga en este contexto político.

—El 8 de noviembre está anunciado otro cacerolazo. ¿Hay situaciones objetivas o subjetivas que puedan hacer masivo esas expresiones?

—Es probable que la protesta del 8 de noviembre tenga mayor concurrencia. Son más quienes dicen que de haber sabido su significación hubieran ido que el número de quienes fueron y se decepcionaron. Hoy es un movimiento creciente.

—¿Por qué razón la elección presidencial en Venezuela se vivió en la Argentina con tanta intensidad?

—La elección venezolana se vivió con intensidad en la política argentina porque (Hugo) Chávez es un aliado político de la presidenta y parte de la oposición tomó partido por (Henrique) Capriles. En un momento de dificultades, el oficialismo argentino vio al triunfo de Chávez como un hecho positivo. Además, reactualiza el tema de la búsqueda de un tercer mandato por parte del cristinismo.

—¿Cree que el kirchnerismo irá por la reforma constitucional que habilite un tercer mandato de Cristina?

—La reforma ideológica de la Constitución y la reelección de Cristina creo que es el proyecto político central del gobierno, pero será el resultado de la elección del año próximo la que determinará su viabilidad, como la de 1993, que hizo posible la reforma que impulsó entonces Carlos Menem para permitir su reelección.

—¿Argentina puede pagar algunos costos por intentar dialogar con Irán en torno al atentado a la Amia?

—El diálogo con Irán es un factor negativo para la relación bilateral con EEUU y las potencias occidentales. Pero se da en un momento que la política exterior acompaña el giro del gobierno argentino tanto en política interna como en economía hacia posiciones más afines con el modelo de Chávez, quien es el principal aliado de Teherán en América latina.

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