Sábado 06 de Febrero de 2010
Razones de índole familiar me trajeron nuevamente a Rosario; ciudad donde nací hace muchos años. Cada vez que regreso sensaciones viscerales me ponen en alerta. Pero muchas veces, algunas con alegría y otras con preocupación, las observaciones pasan a lo racional. Me alegra ver sus calles, sus plazas y sus paseos; en comparación, relativamente limpios. Me preocupa mirar hacia arriba y ver la maraña de cables que ensombrece cualquier perspectiva. Me alegra ver que aún hay quienes se preocupan por restaurar, en la mejor condición posible, algunos edificios, de tradicional arquitectura que, en su momento, dieron brillo y renombre a la ciudad. Me preocupa ver la falta de iniciativas particulares para mantenerlos o evitar su destrucción. Estas observaciones son el producto de alguien que, por así dárselo las posibilidades, puede dedicar algún tiempo para mirar la ciudad. Y en orden a mirar la ciudad, he vuelto a mirar el río. El río. Este majestuoso Paraná que deslumbra por su imponente belleza. Hoy reitero a la ciudad un pedido, de tiempo atrás, hecho por este mismo medio. ¡Que hermosas posibilidades tiene Rosario para organizar competencias internacionales de remo! Con sólo pensar en el desarrollo turístico, hotelero, deportivo e institucional, la idea aparece como atractiva. ¿Será este un desafío para que la Municipalidad de Rosario, a través de su organismo de deportes y los presidentes de los clubes de remo acepten la idea y aúnen voluntades para llevarlo a cabo? Su organización puede requerir un gran esfuerzo, pero sus resultados quizás signifiquen un beneficio aún mayor. El río y la ciudad esperan.
Jorge Lo Valvo
L.E 5999493