Miércoles 19 de Febrero de 2014
Rosario se ha convertido en los últimos años en una ciudad de película. Hoy, lamentablemente, es conocida en el resto del país como la Chicago Argentina, y no es por su Bolsa de Comercio donde se cotizan los cereales, más bien por la inseguridad nuestra de cada día, donde los políticos miran, evalúan y miran, evalúan y miran. Tampoco contamos con un Eliot Ness local y sus Intocables, y al verdadero no nos lo pueden prestar porque ya falleció. Pero esa no es la película que los productores de Hollywood están viendo de rodar en Rosario, la idea de esta gente del espectáculo, muy visionaria, es filmar Soy leyenda (II). ¿Y por qué se aventurarían en Rosario? Por su actual estado de deterioro, que ha hecho que la vieran como un ciudad posterior a un apocalíptico virus, como el de la primera película: calles abandonadas, veredas destruidas, ideales para una carrera de obstáculos para el más entrenado. Y no hablemos de la gente mayor o con discapacidad, a estos últimos les sería más fácil competir en el Dakar que cruzar el centro de Rosario por una de sus calles más emblemáticas, llena de baches, piedras, lagos artificiales, pozos (se puede filmar Viaje al Centro de la Tierra en cualquiera de ellos, con el patrocinio de Aguas Santafesinas). Hasta hace un tiempo, estaba orgulloso de esta ciudad que supo ser limpia, ordenada y segura. De ser un ejemplo en el país, hoy no sólo no lo somos sino que debemos convivir con calles que rompen los amortiguadores de los autos junto a plazas en estado total de abandono, como la plaza San Martín.
Carlos Irving / DNI 12.525.166