Rosario trágica
En esta semana, dos tragedias sin tregua sacudieron a la ciudad, dejándola impávida, atemorizada y triste, hace unos días que Rosario es otra y su gente también, es inevitable que la situación se cuele entre las conversaciones que son cotidianas...

Martes 20 de Agosto de 2013

En esta semana, dos tragedias sin tregua sacudieron a la ciudad, dejándola impávida, atemorizada y triste, hace unos días que Rosario es otra y su gente también, es inevitable que la situación se cuele entre las conversaciones que son cotidianas y empiecen a tejerse dudas, opiniones y se comience a sentir la sensación de la desprotección que vive esta Rosario, que quiere ser una ciudad de primer mundo y cree que lo logrará sólo a través de la renovada silueta que impone la selecta costanera, que se transformó en una pequeña New York sólo para pocos, y no por ello exenta de riesgos, ya que si recordamos, hace unos meses atrás lamentamos otra tragedia donde no había final de obra. A quienes corresponda hacerlo, creo en lo personal que esta ciudad necesita replantearse varias cuestiones antes de seguir avanzando con megaproyectos y súpertorres espectaculares que nos recrean la vista, pero esconden tantos peligros como belleza, porque están emplazados en una ciudad que no está preparada para afrontarlos. Hace falta una cultura que piense en una infraestructura adecuada, que se generen políticas de control, así media ciudad deba estar todo un día sin gas, agua o lo que sea para solucionar el problema. ¿Quién autoriza a que se ocupe un edificio que no cuenta con final de obra, que tiene obstáculos y grúas en su perímetro haciendo anormal y peligrosa la convivencia con personas? ¿Quién es responsable de los innumerables reclamos que partieron desde calle Salta 2141, hasta que, hartos los vecinos, contrataron a un gasista que hasta ahora carga con la culpa que no le pertenece? Y del mismo modo, critico el mal control de los juegos de un parque de diversiones, que debería gestionar el municipio y no un privado para que carezca de subjetividades. Estas son las más resonantes y trágicas causas, pero no olvidemos que cada tanto aparece un restaurante con higiene precaria, comida en mal estado, obras en construcción en las que mueren empleados, edificios que sobrepasan las alturas de reglamento y la lista podría continuar, por lo que entonces creo, con más razón, que hay desidia y falta de control. Pero mientras tanto se avanza sobre el proyecto de una ciudad que esconde muchas falencias y reacciona cuando las cosas pasan y no antes. En la puerta de mi casa hay un caño roto hace más de un mes, luego de cinco reclamos a Aguas nos enteramos que debíamos hacer el reclamo conjuntamente en la municipalidad... ¿Alguien nos informó? Claro que no, mientras tanto el agua sale y sale, y si un vecino lava el auto sin manguera con corte lo multan, si un vecino de calle Salta 2141 olvidaba abonar el gas, se lo cortaban, porque así es esta Rosario, una ciudad donde los reclamos no cuentan, donde todos los representantes se encuentran ocupados y donde una vez que se acordaron... es tarde, muy tarde. En respeto y memoria de fallecidos y familiares, y por una cultura que prevenga, antes de curar.

Jorgelina Colella