Sábado 21 de Septiembre de 2013
Históricamente el mundo ha sido gobernado por los poderosos, sanos, plenos de capacidades y en muchos casos, perversas mentes. Así los romanos eran dueños de la vida de los niños nacidos con alguna discapacidad. Igual criterio utilizó Hitler en búsqueda de la raza perfecta. En nuestros pagos y hace aproximadamente 10 años, Rosario fue declarada “capital de la discriminación” debido a los permanentes y rotundos no del entonces intendente Binner a todo lo que tuviese que ver con mejorar la accesibilidad. Algo mejoró la cuestión en tiempos de Miguel Lifschitz pero no fue fácil. Todo pareciera que se hace para perjudicar a la persona con discapacidad. Allanar el camino parecería una utopía inalcanzable. Como cruel reflejo de lo que digo fue el semáforo plantado en medio de la rampa de Avellaneda y Pellegrini que el funcionario a cargo admitió como un error. Pasado el tiempo, el mismo funcionario comete la misma torpeza en Sarmiento y Santa Fe. Pasaron 8, 10 años. Pasaron intendentes, hoy Mónica Fein. Nada aprendimos. Nos sacamos un cero grandote en materia de accesibilidad y a nadie le importa. El pasado 09/09 concurrí a realizar un trámite en la Oficina Municipal de Defensa del Consumidor en Córdoba 852. Debo reconocer que fui muy bien atendido, pero puse en aprietos a la empleada al solicitar un sanitario. Corrió sillas y escritorios para llevarme al fondo de la oficina, y mi silla de ruedas no pasaba. Otra empleada me indicó que allí no tienen sanitarios para el público. Tampoco un sanitario adaptado porque en ese lugar no trabajan discapacitados. Amén de la mala sensación de trabajar en un lugar inaccesible (hace poco más de un mes que se mudaron a este lugar) dando una pésima imagen que repudiaron otras personas que casualmente esperaban ser atendidas, lo más doloroso es que esa persona que se supone defiende los derechos de los rosarinos, incumple la ordenanza 3745 del año 1984 que entre otras puntos dice que en el plantel de empleados municipales, el 4% de su personal debe ser cubierto con personas con discapacidad. Recuerdo que en épocas del doctor Ricardo Alfonsín, el Banco Hipotecario estuvo comandado por un médico, así le fue al banco. Mientras incorporemos amigotes, ignorantes, punteros políticos, acomodados, a puestos donde el ser humano y sus necesidades básicas debiera ser tratado como se merece, así nos irá. No podemos poner un tema tan fuerte en manos de gente que carece de la más elemental preparación. ¿Cuánto dinero nos costó correr de lugar el semáforo de Avellaneda y Pellegrini? ¿Cuánto nos costará el de Sarmiento y Santa Fe? ¿Cuánto costará hacer que Rosario sea una ciudad amigable y accesible en serio? Y digo en serio. No como hace poco tiempo atrás un candidato a concejal disfrazado de Piñón Fijo se paseó por el centro de la ciudad diciendo que Rosario es una ciudad inclusiva. Si los que nos gobiernan o pretenden hacerlo, no dan el ejemplo, iremos indefectiblemente hacia la ciudad exclusiva y discriminadora que en estas épocas se está construyendo.
Mario Oscar Buss
Agradezco la buena atención
Luego de haber esperado turno en el hospital Italiano durante más de seis meses, ya que me informaban que el aparato estaba roto, me presenté en Pami y con muy buena disposición me enviaron a la Fundación Benetti. Inmediatamente me hicieron cateterismo y posteriormente me colocaron un stent, me brindaron las mejores atenciones que un paciente pueda recibir. Agradezco infinitamente al doctor Federico Benetti, su cuerpo médico y a su personal por el profesionalismo con el que fui tratado.
Orlando Mario Robledo
DNI 6.057.746
Las políticas de Estado
En Argentina se ha instalado la expresión “políticas de Estado” con el deformado significado que es la política nacional que el pueblo sostiene y defiende. En nuestro país, “el pueblo no delibera sino por medio de sus representantes” (CN art.22) pero los llamados “sus representantes en el Congreso”, representan a partidos políticos; no representan al pueblo. Nunca consultan o explican a sus mandatarios las razones por las cuales han aprobado, rechazado, o cajoneado leyes o incumplido sus obligaciones legales que institucionalmente los obligan. Tampoco si han controlado u observado las a veces graves arbitrariedades o imprevisiones del Poder Ejecutivo. El pueblo es solo un espectador: un convidado de piedra sin derechos. El mismo artículo dispone que “el pueblo no gobierna sino por medio de las autoridades creadas por esta Constitución”, lo que es extravagante, porque la autoridad constitucional del país es el “presidente de la Nación Argentina”, “jefe supremo, jefe del gobierno y responsable político de la administración general del país”, que designa todas las autoridades del Poder Ejecutivo y acciona dentro de una campana cerrada de cristal, rodeado de “aplaudidores”, ignorando al pueblo y dictando políticas de Estado que históricamente produjeron rechazo ciudadano y caída de presidentes. Resulta obvio que nuestra estructura institucional no es ni representativa ni republicana ni democrática. En 1886, 26 años después de la jura de la Constitución, el presidente Juárez Celman impuso el “unicato” y fue expulsado del poder por la Revolución del 90; en el siglo XX hubo decenas de revoluciones y golpes de Estado, los que se repitieron en la primer década del siglo XXI, pero el sistema presidencialista autocrático continúa en los mismos términos. Las políticas de Estado las pergeñan e imponen los gobernantes de turno en el poder, por motivos ideológicos, coyunturales o políticos electorales. Resultan de vida corta y generan distorsiones económicas, conflictos sociales y culturales y deformaciones institucionales. Lo que el país necesita es tener un objetivo de futuro que responda al sentir y esperanzas de la ciudadanía, y fijar las políticas nacionales para alcanzar ese objetivo. El primer pasa a dar es enmendar la Constitución, remplazando el actual sistema presidencial autocrático por el sistema parlamentario, en el que el jefe del gobierno es cambiado si carece de la idoneidad necesaria, sin crisis institucionales.
Marcelo Castro Corbat
Mejor por la calle
Desde ya pido perdón por mi ignorancia, pero quisiera saber si el municipio de Rosario está en bancarrota. Expreso esta pregunta porque estoy viendo que las calles de la ciudad se encuentran en muy mal estado, por diversos motivos que creo que el lector también lo sabe y que voy a dejar para comentarlo en otro momento. Pero sí quiero destacar que en peor estado se encuentran las veredas; esas veredas que según el municipio estaban arreglando, podríamos decir que así lo hicieron, pero en forma de cosmética como dicen los médicos. Es decir un trabajo superficial donde han dejado todo por hacer, eso sí tenemos la ventaja que todo se ha unificado porque las veredas del microcentro, macrocentro y barrios están a la miseria, aparte de sus roturas están llenas de basuras y materia fecal de los perros (por cada dueño de un perro que lleva su bolsita de residuos hay veinte que no lo hacen), el abandono es total. Si bien es cierto que nosotros los ciudadanos tenemos mucho que ver en el tema de la limpieza de las veredas, entiendo que al municipio le correspondería arreglarlas y colocar en su totalidad las baldosas que hagan falta, no como hasta ahora que han arreglado 40 cuadras, por decir una cifra a favor del municipio. Invito a las autoridades municipales a recorrer la ciudad en forma integral y comprobar lo que digo, me parece que sería oportuno que se abocaran a arreglarlas definitivamente, porque de seguir así esta situación, tendremos que caminar por las calles, que a pesar de tener también su deterioro, están en mejores condiciones que las veredas. Insisto, invito a caminar por las veredas a los señores inspectores municipales ahí verán y tendrán que ir esquivando como hacemos el resto de los ciudadanos, veredas rotas, pozos, baldosas mal colocadas y ellos mismos seguro que tendrán que caminar por las calles que a pesar del tránsito de vehículos son más seguras para caminar. Es decir el problema existe, las veredas están a la miseria, en el micro y macrocentro y en algunos barrios directamente no existen.
Armando Torres Arrabal DNI 6.047,844
Un mundo inclinado al olvido
En relación a la nota “Un privado restaurará la sinagoga de Las Palmeras”, publicada el 16 de septiembre, quisiera subrayar la importancia cardinal que posee la preservación de una marca histórica que pertenece al pasado, al presente y a la memoria de todos los argentinos. En cuanto a Baruj Tenembaum, debo subrayar que en la base de sus valores éticos y morales se destacan la promoción del diálogo constructivo entre el cristianismo y el judaísmo. El ejemplo concreto es su idea de emplazar, ni más ni menos que dentro de la catedral Metropolitana de Buenos Aires, un mural dedicado a conmemorar las víctimas del Holocausto. Este símbolo único en el mundo fue inaugurado en 1997 por el cardenal primado Antonio Quarracino y el Premio Nobel de la Paz, Lech Walesa. Durante más de quince años se mantuvo al cuidado del cardenal Jorge Bergoglio, actual Papa Francisco. El hecho de su preocupación por la restauración de la sinagoga demuestra que sólo aquel que respeta sus propios valores crea puentes para respetar a los demás. Tenem-baum, ciudadano honorario de la provincia de Santa Fe, debe sentirse orgulloso por la eficiencia de la Fundación Wallenberg que él ha creado y que actualmente preside el señor Eduardo Eurnekian. A escala local y a escala mundial, Tenembaum hace un aporte invalorable para que las actuales y futuras generaciones aprendan del pasado y se establezcan lazos entre las religiones y las personas de buena voluntad en tiempos proclives al monólogo y a la violencia. Acompaño por esta vía los logros de la Fundación Wallenberg y del señor Tenembaum, al tiempo que saludo una tarea incesante en un mundo inclinado al olvido y a la falta de reflexión.
Nieves Nasjleti
Esta vez 10 puntos
La empresa Aguas Santafesinas SA es frecuente y ácidamente criticada por distintas cuestiones de su gestión; como por ejemplo la baja presión de agua que impide llenar los tanques de los usuarios (me consta), las pérdidas en la calle que no son arregladas con la premura del caso, y los famosos “corralitos” que ya forman parte del paisaje urbano. Se habla de falta de adecuado mantenimiento y de ausencia de inversiones, situación que no es privativa de esta empresa aunque eso no sirve de consuelo. Sin embargo, tenemos que reconocer que en la rotura del importante caño maestro ubicado en las calles Juan José Paso y Ferreyra, independientemente de los motivos que la causaron y de los daños colaterales que produjo, Aguas Santafesinas procedió con celeridad y eficiencia. En efecto, primero realizó un bypass hidráulico aprovechando un viejo acueducto en desuso, paliando así la emergencia en el servicio; y luego, gracias a la idónea intervención de sus propios ingenieros, técnicos y operarios, arregló definitivamente el tramo colapsado. Corresponde destacar la capacitada colaboración de Ramallo Aceros, la metalúrgica bonaerense que fabricó el caño a reemplazar. Creo que después de tantas quejas justificadas, por su actuación en el infortunado caso del caño maestro del barrio Arroyito, Aguas Santafesinas SA debe ser calificada con un 10.
Edgardo Urraco