Sábado 30 de Abril de 2011
La primera "casa club" de Latinoamérica destinada a personas que hayan padecido una o más crisis psiquiátricas ya abrió sus puertas en Rosario. Se trata de un espacio gratuito para el paciente, que funciona durante el día, y en el cual las personas con diagnóstico de esquizofrenia, depresión mayor, psicosis y bipolaridad, entre otros, encuentran contención y herramientas para "volver" a insertarse en la vida social y familiar.
La entidad, que se sustenta con aportes privados y donaciones, se basa en el modelo Fountain House de Nueva York. Ya existen más de 400 de estos centros distribuidos en Estados Unidos y Europa. La de Rosario es la primera experiencia para América latina y lleva el nombre de "Casa del Paraná". Ya hay diez personas que concurren de acuerdo a sus necesidades.
Beatrice Bergamasco, asesora a nivel mundial de las denominadas "club house" y quien introdujo el modelo en Italia, estuvo en Rosario donde supervisó el funcionamiento de la institución y mantuvo reuniones con empresarios con el objetivo de que sumen sus aportes a la propuesta.
En diálogo con LaCapital, la experta explicó que "las personas que asisten tienen por fuera de la entidad su tratamiento profesional; aquí vienen para lograr una mejor interacción con otras personas, a desarrollar sus potencialidades en cuestiones vinculadas al estudio o el trabajo, en definitiva, se les ofrece un ámbito de contención que funciona como un puente, como un paso intermedio para regresar a la vida habitual".
- ¿Ustedes desalientan la internación de pacientes con trastornos psiquiátricos?
- Es que está demostrado que ese esquema no funciona. Desde ya hay casos particulares, pero en general, una persona con un diagnóstico de problema de salud mental y que está en recuperación tiene derecho a volver a la vida normal y la sociedad debe brindarle opciones para que ese paso sea lo menos traumático posible. Esto, lamentablemente, se da poco en Latinoamérica. Por eso nosotros ofrecemos esta opción, que es un entrenamiento para la vida.
- ¿Hay más pacientes que antes con este tipo de diagnóstico?
- Cada vez más. Las estadísticas de la Organización Mundial de la Salud (OMS) muestran que para el 2020 una de cada cuatro personas tendrá a lo largo de su vida algún diagnóstico de enfermedad mental. De hecho, todos conocemos a alguien en el barrio o en el trabajo, o tenemos a algún familiar, que ha pasado por alguna de estas situaciones tan particulares.
- ¿Existen personas que no tienen el diagnóstico correcto?
- Sí, en el campo de la salud mental es alto el subdiagnóstico. Sabemos que, sobre todo en la población joven, suelen pasar en promedio ocho años hasta que se les da el diagnóstico correspondiente y pueden iniciar el tratamiento. Las familias suelen deambular por psicólogos, psiquiatras y médicos de toda índole sin encontrar respuestas correctas para solucionar sus problemas.
- ¿Cómo se las arregla una familia que debe convivir con esta situación?
- Mal, como pueden, y eso no debería ser así. Cuando en una familia hay una persona con trastornos psiquiátricos se da una situación de crisis y angustia muy profunda en todo el grupo. Es necesario por eso abordar qué le pasa a esa familia que está viviendo un trauma. Siguen subsistiendo la vergüenza, el miedo y la culpa, porque la mirada social es muy cruel. Es fundamental que la asistencia sea para el paciente, pero también para la familia. En la Argentina hay mucho por hacer en este aspecto, pero incluso en Europa es un tema en el que todavía se debe trabajar.
Para agendar
La “Casa del Paraná”, esta experiencia inédita en América, funciona en su sede de calle Salta 1321 PB A. Y quienes deseen obtener mayor información pueden comunicarse con los teléfonos 440-4460 y 155-773746. También se pueden evacuar dudas ingresando al sitio en internet www.casadelparana.org.ar
El ABC del modelo
- Nació hace más de 50 años en Nueva York.
- Funciona como un club en el que los pacientes son los miembros.
- Son asistidos por personas sin patología mental pero no se trazan distinciones.
- Los miembros interactúan, aprenden de los demás y potencian su independencia.
- Van asumiendo distintas responsabilidades de manera gradual.
- Se los capacita en empleos de transición.