Viernes 01 de Febrero de 2013
El crecimiento de Rosario en los últimos 10 años, especialmente a partir de la realización del Congreso de la Lengua Española, nos llena de orgullo y preocupación como rosarinos. Orgullo innegable a partir de la importancia que nuestra ciudad adquiere en todos los campos de índole cultural, económica y política. Preocupación porque el crecimiento no soluciona automáticamente problemas preexistentes como la desigualdad de oportunidades y de calidad de vida y porque conlleva a nuevos desafíos, léase aumento de problemas de inseguridad, tránsito, habitabilidad, cuidado del medio ambiente. Pero el árbol no nos impide ver el bosque: Rosario está cada día más linda. Otro motivo de orgullo rosarino es la pléyade de músicos notables que surgieron y continúan nutriéndose en la ciudad de “La Trova”. Y aquí converge otra faltante: la de un espacio superador que ofrezca el marco para poder disfrutar de la música. El proyecto de Puerto de la Música merece que todos los rosarinos, santafesinos, argentinos y latinoamericanos luchemos por él.Oscar Niemeyer nos legó una obra de arte: la arquitectura al servicio de la humanidad, la belleza corporizada en una curva que al abrirse, brinde los sonidos musicales más genuinos. El espacio para todos, la democratización del derecho a soñar, a emocionarse, a crear, a sentir, a disfrutar. A Rosario le falta esa curva, esa obra de arte, que no oculta ni desestima otras necesidades, simplemente continuaría sumando belleza a Rosario, la más linda.
Delia Donzelli
Graciela Rosso
Beatriz Fernández