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Rosario Central ganó por séptima vez consecutiva, mucho más que una racha

Central superó a Deportivo Merlo por 2 a 1 en condición de visitante, consiguió la séptima victoria consecutiva y le da rienda suelta a la ilusión del ascenso a primera división.

Domingo 03 de Febrero de 2013

Central necesitaba una credencial de confirmación. Buscaba un guiño cómplice que le permita reconocer el sentido de la misma huella. Esa que instaló con determinación en el tramo de cierre del semestre anterior, que supo alimentar ayer con el triunfo 2 a 1 sobre Deportivo Merlo y que le permite mantener grandes expectativas y una proyección inmejorable para la segunda parte del torneo de la B Nacional. Con la victoria en José Ingenieros, la séptima en forma consecutiva, el equipo canalla se perfiló de la mejor manera para encarar la etapa decisiva del certamen y sus ilusiones siguen cobrando bríos a cada paso.

Ahora a sus anhelos naturales les está sumando razones. Cargadas de simpleza, sin demasiada ornamentación, pero cada vez más palpables. Si bien la apuesta auriazul no mostró el mismo ritmo ni el volumen ofensivo que traía del semestre anterior, una cuestión lógica si se entiende que viene de cumplir la exigencia de la pretemporada, lo cierto es que este Central supo colocarse el overol, cuando pudo puso el partido donde más le convenía y le inyectó la dosis justa de merecimiento al tanteador final con las corajeadas de Medina y Toledo.

Así, sin brillar, con claros y oscuros, con puntos altos y bajos, Central fue más que Merlo y se las arregló para llevarse los tres puntos. Incluso ayer supo disimular el pobre aporte de Méndez, Lagos y Coniglio en las situaciones de ataque. Y más allá de que no funcionó con plenitud el engranaje de generación de juego, mostró que tiene herramientas alternativas para torcer rumbos y sacar réditos de sus saludables intenciones.

En ese rubro, fueron fundamentales las buenas actuaciones de Medina, Encina y Toledo, tres hombres clave que pusieron la cara ante la falla de los canales tradicionales del juego auriazul.
Las siete victorias consecutivas despejan cualquier duda del camino, apuntalan una idea de trabajo que va ganando madurez, y por sobre todas las cosas le brinda sustento a la gran obsesión que persigue el pueblo canalla.

Con el envión de ayer, Central le mete presión al líder Olimpo, sigue aferrado con los dientes apretados a los puestos de ascenso y demostró que su presente es mucho más que una buena racha.

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