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Rosana: "Las emociones que uno deja en las canciones traspasan los discos"

La cantautora española, con más de 10 millones de discos vendidos, dijo que a la hora de componer se queda desnuda ante el papel en blanco y escribe absolutamente todo lo que siente.

Miércoles 30 de Enero de 2013

Con más de 10 millones de discos vendidos, Rosana puede darse el lujo de decir que el suyo no fue un éxito efímero. Después de consagrarse a fines de los 90 con temas como "A fuego lento" y "Si tú no estás aquí", la cantautora española siguió codeándose con la popularidad a través de los años. Su último álbum, "Buenos días, mundo" (2011), se ubicó entre los cinco más vendidos de España en su primera semana, y también recibió una nominación a los Grammy latinos.

Después de un 2012 cargado de conciertos, la cantante comenzó este año con una agenda repleta de shows. Y esta noche, a las 21, se presentará en el Centro de Convenciones del City Center, con un recital que incluye un segmento acústico en el cual el público puede elegir los temas. En charla con Escenario, Rosana aseguró que la columna vertebral de su trabajo es ser honesta con sus emociones.

—¿Qué balance hacés de "Buenos días, mundo"?

—Es un disco que seguimos presentando. Hasta finales de 2013 estamos de gira. El balance es superpositivo, porque es un disco que se fue quedando en la vida de la gente. En los conciertos notamos que la gente se sabe todas las canciones, y eso pasó desde los primeros shows.

—Después de haber vendido millones de discos, ¿creés que existe alguna fórmula para hacer canciones que lleguen a la gente?

—No tengo idea. Si eso se pudiera hacer como un plato de comida, con determinados ingredientes, ya existirían los libros de receta de cómo (risas). Las emociones que uno deja en las canciones, aunque el disco sea una cosa aparentemente fría, se quedan ahí dentro y lo traspasan. No sé qué tiene que tener una canción para llegar al corazón de la gente, pero sí sé cómo hago las mías: quedándome desnuda ante el papel en blanco y escribiendo absolutamente todo lo que siento.

—¿Alguna vez sentiste miedo a fracasar con un disco, a que no se escuchara a nivel masivo?

—No. A lo único que le tengo miedo es a que se muera alguien a quien quiero. Todo lo demás forma parte de estar vivo. Siempre me planteé hacer canciones con verdades dentro, de tal manera que si eran verdades compartidas era fantástico, y si no eran compartidas siguieran siendo verdades. Esa es la columna vertebral de todo mi trabajo, intentar mantener una coherencia y una honestidad con mis propias emociones.

—¿Quiénes fueron los músicos que más te marcaron cuando empezaste a componer?

—Yo vengo de una familia supernumerosa, somos ocho hermanos. Y cada uno escuchaba su música. En mi casa, si ibas por un pasillo donde daban las habitaciones, notabas que en cada una sonaba algo distinto: en una Bob Marley, en otra Joaquín Sabina, o Bruce Springsteen o Tom Jones. Bob Marley estaba en casi todas (risas). Supongo que eso me marcó mucho, porque en mis discos me paseo por varios estilos. Yo soy el resumen de eso, de todo lo que me emocionó desde que era muy chica.

—¿Qué diferencias encontrás entre el mercado musical de los 90 y el actual?

—Mi primer disco salió en el 97, mucho más cerca de este siglo. Pero creo que en ese momento había muchas cosas sonando en paralelo, al menos en España. Ahora recuerdo a Jarabe de Palo, por ejemplo. Me parece que en la actualidad falta más exposición para la música en general. Cada vez hay menos espacio para que los chavales puedan exponer lo que hacen, y que sea el público el que decida. Talento había en aquel momento y hay ahora, y público con ganas de música también hay. Pero falta el espacio, los medios que difundan. Es contradictorio, porque en esta época existen las redes sociales, pero ese es un mundo tan amplio, tan grande, que las cosas allí se diluyen.

—Siempre mantuviste un perfil muy bajo, a pesar del éxito. ¿Cómo se logra eso en esta época, donde la información circula constantemente?

—Creo que con el público hay mucho de respeto mutuo. Cuando uno quiere que respeten su espacio tiene que empezar respetando a los demás. No hay que mezclar lo que uno quiere vivir con lo que uno quiere vender. Yo siempre he intentado ser una persona coherente y ser honesta con lo que hago y lo que pienso.

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