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Romney, el republicano sin carisma que va por los ex votantes de Obama

Su discurso del jueves a la noche intentó atraer a los desilusionados con el actual presidente.  Se presenta como el candidato más capacitado para superar la crisis económica.

Sábado 01 de Septiembre de 2012

Al día siguiente del discurso de del republicano Mitt Romney en el cierre de la convención partidaria, Estados Unidos debatía si el postulante logró el impulso necesario y la empatía del público independiente que buscaba. Romney competirá por la presidencia norteamericana con el actual mandatario, el demócrata Barack Obama, el próximo 6 de noviembre.

El discurso de Romney del jueves a la noche en el cierre de la convención republicana en Tampa, Florida, estuvo destinado mucho más a los millones de votantes indecisos que a los ya entusiastas seguidores fieles del partido que acudieron a aplaudirlo. Una apelación directa de Romney a los votantes de Obama en 2008 que hoy están decepcionados con la pobre situación económica fue muy explícita al respecto. El debate de los analistas políticos se basa ahora en si Romney y su compañero de fórmula, el conservador Paul Davies Ryan, serán capaces de seducir al público independiente de centro, que es el que decide las elecciones presidenciales.

Debate en los medios. El diario de negocios Wall Street Journal editorializó ayer a favor del candidato republicano. "Una de las cosas más graciosas de esta campaña es el esfuerzo demócrata para retratar a Romney y su agenda como «extremista» y «radical»" comentó con sorna el WSJ. "Este antiguo hombre de negocios y padre religioso de cinco hijos debe ser el menos radical de los hombres. La cuestión real es si este candidato, que es un tecnócrata de corazón, tiene las habilidades políticas y de persuasión para ganar la presidencia en un tiempo de ansiedad económica e incertidumbres". El diario de finanzas admitió así la debilidad del postulante republicano, mormón devoto, hombre de negocios y ex gobernador de Massachussets, pero poco dotado de carisma y de habilidades de tribuna.

En el otro lado del ring mediático, el prodemócrata Washington Post criticó acremente a Romney. En una columna de E. J. Dionne Jr., se comenta que el candidato "ha dado a los conservadores todo lo que le reclamaron, desde cambiar sus posturas sobre aborto e inmigración a designar a su favorito como compañero de fórmula", por el conservador Ryan. Pero sobre su discurso en Tampa, el analista alabó que Romney haya dejado de lado la retórica dura de los delegados republicanos y se haya dirigido en cambio a los votantes no partidarios "que él espera estén abiertos a su candidatura, en virtud de la desilusión con el hombre que los inspiró hace cuatro años atrás", o sea, Obama.

Estados clave. Las encuestas muestran que Obama lidera la intención de voto en la mayoría de los Estados que suelen cambiar de color político ("swing states"), pero con márgenes cada vez más ajustados, según el medio especializado Politico.com. Romney está estrechando las distancias y ya ha avanzado en los sondeos en Florida, Virginia y Ohio, según el Washington Post. Los diez Estados "cambiantes", determinarán el resultado de las elecciones presidenciales, debido a un sistema electoral indirecto que da importancia a quién es el ganador en cada Estado, en lugar de en el recuento total de votos en el conjunto de la nación. En EEUU se elige presidente por colegio electoral. En casi todos los Estados, el que gana un distrito se lleva todos los electores.

El núcleo del debate, y de la campaña que queda por delante de cara a las elecciones del 6 de noviembre, gira en torno a la economía y a quién de los dos candidatos será más capaz de enderezarla. Romney sostiene que su experiencia empresaria es la cura para la economía en crisis. Se comprometió a crear 12 millones de empleos. En Tampa hizo una comparación entre las promesas de creación de empleos que Obama ofreció en su campaña de 2008 y los escasos resultados que logró en los últimos cuatro años.

Bajo rating. En tanto, los números de audiencia logrados por Romney y los republicanos fueron bastante avaros. Unos 25 millones de estadounidenses vieron el discurso de Romney, en canales de cable y en las cadenas ABC, NBC y CBS, según la firma especializada Nielsen. El público televisivo, si bien fue mayor la noche de cierre que días atrás, cayó en comparación con la tercera noche de la convención de 2008, con una pérdida de un 56 por ciento de espectadores para NBC y de un 52 por ciento para CNN. Aquella noche se presentó la candidata a vicepresidente de entonces, Sarah Palin, un imán para los televidentes. Ryan, la noche del este miércoles ni de cerca logró el récord de Palin. La audiencia del miércoles por la noche, cuando Ryan presentó su discurso, fue de 22 millones de espectadores, una caída de un 41 por ciento, o 15 millones, desde la noche de 2008 en que Palin salió al escenario. Números que demuestran que ni Romney ni Ryan atraen al público de manera especial.

En todo caso, la competencia se retomó ayer rápidamente. Romney hizo un rápido acto en Florida y partió hacia Lousiana para visitar a los damnificados por la tormenta Isaac. Obama viajó también a Louisiana con el mismo fin. El Partido Demócrata apura en tanto los últimos detalles de su propia cita: la convención que celebrará a partir del lunes en Charlotte, Carolina del Norte, para nominar oficialmente a Obama como su apuesta para seguir otros cuatro años en la Casa Blanca.

Polémica por Clint Eastwood

La clausura de la convención republicana fue escenario de una polémica actuación de Clint Eastwood, el célebre director de cine y actor. El veterano artista, de 82 años, probó sus dotes histriónicas con una diatriba contra el presidente Obama, a quien se dirigió hablándole a una silla vacía. El gesto fue muy celebrado por el público, pero para los demócratas y muchos medios de comunicación fue la nota disonante de la noche. “Esta silla ya está ocupada”, le respondió desde la cuenta oficial de Twitter el presidente Obama. Eastwood denunció como una “vergüenza nacional los 23 millones de desempleados” y estimó que era “tiempo que otra persona venga y solucione el problema”. Según la campaña de Romney, “juzgar a un ícono estadounidense como Clint Eastwood a través de una óptica eminentemente política no sirve”. Romney mismo dijo que la intervención fue “graciosa”. Ayer, en Twitter, la actuación de Eastwood acaparaba la atención del público, muy por encima de Romney. La etiqueta #eastwooding (acompañada en su mayoría de imágenes de sillas vacías) también fue uno de los temas más populares en la red de microblogging.

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