Viernes 03 de Octubre de 2014
Romina y Rodrigo son papás adoptivos o del alma, como prefieran llamar, de Claudine, una niña haitiana condenada a una muerte segura o a engrosar la lista de las traficadas. Dos médicos de origen cordobés que en una misión de los cascos azules se atrevieron a cambiar la historia de una desposeída de todo, incluso de su identidad. Haití es un país que ha pasado por todo tipo de catástrofes naturales y otras de luchas intestinas por el poder político.
Si muchas personas del mundo con posibilidades económicas adoptaran un niño de la guerra o víctimas de las catástrofes naturales que azotan al mismo, otra sería la historia. A veces prefieren una mascota a un niño, tal vez por lo difícil de la adopción, otras veces por desidia. Hace poco leí que una señora inglesa dejaba una fortuna de varios millones a su gato y así fue, mientras miles de niños mueren en el mundo de hambre y enfermedades.
Roberto Rubén Sánchez
DNI 8.634.022