Miércoles 25 de Junio de 2014
Hace unos pocos años atrás, el Roca violeta era gordito y cuidado; hoy es figurita repetida con imagen de pobre y desnutrido, sale reiteradamente de los cajeros en montones y con poca permanencia en nuestros bolsillos. Como ya sabemos, es lógico que con una inflación del 28 % anual los billetes pierdan aceleradamente su valor nominal. Queda claro también que no es fácil combatir al flagelo porque Moreno se nos fue y porque la receta de recesión es peor que la enfermedad. Mientras tanto, ¿por qué no emitir billetes que ocupen menos lugar en nuestras billeteras? Por ejemplo, un billete de 200 pesos con la cara de Maravilla Martínez (antes de la última pelea); uno de 500 pesos con la sonrisa de Vicky, la griega; o mejor aun, uno de 1.000 pesos con la simpática y agradable figura de Griesa, el probo (esto último sería un gesto de buena voluntad hacia la Justicia). Señoras y señores, ha llegado la hora de jubilar a Don Roca, pues su gesto adusto y serio es de mala onda, además los próceres son entelequias del pasado, misteriosamente desaparecidos. Si la imprenta y su vice quisieran, podríamos tener plata alegre, con glamour; que aunque de vida efímera, nos permita una transición con más salero y sin tanta mención a la pobreza. Recordemos que somos una potencia con el mejor jugador del mundo y que en el fútbol la plata sobra.
Omar Pérez Cantón