Robótica y disciplina militar
Albert Einstein afirmaba que la estupidez humana alcanza dimensiones astronómicas. Creo que se quedó corto. Resulta divertido: tiré el espinel y todos los foristas, sin excepción, mordieron los anzuelos. El cardumen está alborotado.

Domingo 28 de Marzo de 2010

Albert Einstein afirmaba que la estupidez humana alcanza dimensiones astronómicas. Creo que se quedó corto. Resulta divertido: tiré el espinel y todos los foristas, sin excepción, mordieron los anzuelos. El cardumen está alborotado. Siguiendo la tradición, nadie va al punto. Insultar y descalificar al oponente, escondiéndose en el anonimato, es la técnica a seguir. Dar razones nunca. ¿Sabrán razonar? Lo realmente preocupante son las ideas que circulan relativas a la lectura. Parece ser que quienes promovemos la práctica de la lectura, estamos totalmente equivocados. No debemos leer, ya que ello no conduce a nada. El aprendizaje se logra única y exclusivamente con la práctica. No lea usted tratados de la Edad Media, ya que si usted no vivió en esa época, le está vedado saber nada al respecto. En definitiva, no lea usted jamás nada relacionado con el pasado, es al cuete, si usted no "practicó" no está habilitado para considerar el tema. Tampoco opine sobre paidofilia o sobre homosexuales. Si no practicó, quédese callado. Pero existe aún otro problema: Si usted es músico, limítese a hablar de música. Tan absurdo como pretender que los abogados se limiten al derecho y los mecánicos a las tuercas. Típica manifestación de mentalidades fascistoides, tan caras a los militaristas. ¡Por favor! ¿¡Cómo se puede ser tan obtuso e ignorante!? No necesito haber hecho la colimba para saber que cuando un sargento que apenas sabe hablar —por eso ladra— y obliga a un grupo de aspirantes a subirse a un árbol, agitar los brazos y decir "pío, pío somos pajaritos", se está cometiendo un acto aberrante propio de mentes sádicas y enfermas, cuyo resultado es sólo la culminación de la así llamada disciplina militar, es decir, un total lavado de cerebro y estampado mental de reflejos condicionados. ¡Atención! ¡carrera march! ¡salto de rana! y toda esa liturgia, es lo que para la mentalidad (¿?) militar constituye el único método de cultura, educación y formación de ciudadanos útiles. Puros robots. ¿Los perros de Pavlov?, meros aprendices. Y a las pruebas me remito. Bueno, confieso que con tanto alboroto me he alejado del tema en cuestión. Todo tuvo origen en una sola y simple pregunta, de la cual continúo esperando una respuesta: ¿Para qué sirve el edecán?

Cristián Hernández Larguía,

LE 3.687.935