Robó $ 18 mil en un bar del cruce de las peatonales
Cuando la noche ya había caído sobre el centro y de a poco las peatonales se iban despoblando, un ladrón osado y solitario se dio un dulce golpe en un bar que explota la franquicia de alfajores Havanna y que está ubicado en el cruce de Córdoba y San Martín.

Viernes 26 de Febrero de 2010

Cuando la noche ya había caído sobre el centro y de a poco las peatonales se iban despoblando, un ladrón osado y solitario se dio un dulce golpe en un bar que explota la franquicia de alfajores Havanna y que está ubicado en el cruce de Córdoba y San Martín. A cara descubierta, el malhechor redujo a cuatro empleados, los maniató en una oficina del subsuelo del local y se llevó una cifra cercana a los 18 mil pesos que estaban guardados en una caja fuerte que no necesitó abrir.

"Te pido que nos disculpes, pero tenemos órdenes de no hablar con la prensa", dijo amablemente una empleada de Havanna antes de cerrar las puertas delante de la cara del cronista de LaCapital que llegó para conocer en primera persona lo ocurrido el miércoles, pasadas las 21.30, en el local de Peatonal 992. La versión oficial indicó que a la hora señalada, cuando los policías que caminan las peatonales terminaban con su turno de patrullaje en el centro rosarino, un hombre armado ingresó al pequeño local de la franquicia de alfajores. En su interior había cuatro empleados, un encargado, dos mozas y una joven que, en una oficina del subsuelo, hacía el arqueo de caja.

Con el factor sorpresa a su favor, el ladrón redujo primero al encargado, de 31 años, y luego se encargó de las dos empleadas que estaban detrás de la barra. A los tres los condujo hacia una escalera caracol que desemboca en el subsuelo. Así, a punta de pistola, los metió en la oficina donde estaba la cuarta víctima. El hampón distribuyó entre el personal del comercio los precintos plásticos que llevaba y les ordenó que se amarraran. Luego tomó el dinero que estaban contando y el de una caja de seguridad que estaba abierta y se llevó unos 18 mil pesos. Luego subió por la escalera caracol, transitó el angosto bar y se fue caminando por la peatonal sin ser visto por nadie.