Sábado 24 de Enero de 2009
Dos muchachos irrumpieron en un locutorio del microcentro, inmovilizaron a un empleado y a un par de clientes y se llevaron un magro botín, unos 100 pesos. El dato llamativo de un hecho que tiene habitualidad es que los movimientos de los intrusos quedaron registrados en las dos cámaras de video del local. Lo que generó la idea de que se podría reconocerlos, luego disipada por la baja resolución de las imagenes.
El atraco ocurrió cerca de las 16.30 del jueves en un locutorio de Santa Fe y España. A esa hora, no había clientes. Sólo estaba el encargado, Armando Andrieu, de 19 años. Armando se disponía a sacar las sillas a la vereda cuando aparecieron dos jóvenes. Uno de ellos se quedó en la puerta y su socio le pidió una gaseosa a Andrieu. “Sacala de la refrigeradora”, le respondió el trabajador.
Entonces, el recién llegado, que llevaba una mochila en su espalda, giró su cuerpo y se abalanzó sobre el empleado cuando todavía no había atravesado el box del mostrador. “Me colocó un cuchillo en la garganta y me tiró al piso”, contó el muchacho. En el afán por controlar al empleado, el ladrón le provocó un pequeño corte en el cuello.
En medio del atraco, una pareja entró al comercio. El maleante no se inmutó. Volvió a exhibir el cuchillo y obligó a los clientes y a Andrieu a caminar al baño, ubicado en la parte trasera del local. Allí los encerró. Entonces atravesó el mostrador y recogió el efectivo, unos cien pesos. “También se llevó el celular del negocio y el de la pareja”, recordó el empleado.
La aparición de otros dos clientes obligó a los asaltantes a marcharse. Cuando apenas habían transcurrido unos dos minutos, escaparon corriendo por las calles del centro rosarino. “Cuando llegaron los clientes, el muchacho que recogió la plata los saludó y se fue con el cómplice”, comentó Silvio, el dueño del comercio.