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Roberto Pettinato, el lord del histrionismo

El conductor de “CQC”, quien llega con su stand up “¡me quiero portar bien!”, dijo que cristina fernández representa el mejor cuadro político después de Rembrandt.

Sábado 03 de Agosto de 2013

Irónico, sarcástico y sumamente inteligente. Roberto Pettinato despliega su histrionismo donde con su varita toque. Desde el rock de Sumo, pasando por sus críticas en el “El expreso imaginario” hasta el late night show “Duro de acostar” y su actual conducción en “CQC”, Pettinato suma adeptos que se regocijan en su espontaneidad. El músico, actor y conductor dialogó con Escenario antes de la presentación de su stand up, “¡Me quiero portar bien!”, que sube a escena hoy, a las 21, en La Comedia (Mitre y cortada Ricardone), donde retoma los temas de actualidad con su típico toque ácido y una excelente selección musical.

   —Contame acerca de tu espectáculo “¡Me quiero portar bien!”.

   —Antes que nada, es un show prohibido terminantemente para menores de 16 años y apto sólo para gente que tiene la misma cabeza. Los temas son recopilaciones de grandes chistes que la humanidad y el poder nos han entregado a nosotros para que suframos. ¿Cómo les respondemos? Con cinismo e ironía. Todo lo que sucede en el escenario no es verdad, obviamente, porque es un show. Cuando un comediante se sube a las tablas todo se transforma en eso... Digo porque hay gente que me pregunta a la salida si realmente mi pene tiene una confitería bailable en la punta por si querés subir a tomar algo, ¡como a veces cuento! (risas). Por otro lado es importante que uno quiera hacer algo y lo haga. El tiempo es corto, la vida es mega súper corta y cuando abrís un ojo no es que tengas una edad determinada, es que simplemente te duelen las vértebras o no podés levantar a tus hijos que pesan como el hormigón. Hay guión y hay mucha improvisación.

    —¿Qué rol juega el humor en el mundo actual, donde abundan las malas noticias y el tiempo apremia, y ya no queda lugar para reírse...

   —¿Que no queda lugar para reírse? ¡Es el mejor momento para hacerlo! No por la política en sí, sino que supongamos que hay una tragedia aquí de trenes, al toque va (Florencio) Randazzo para allá y hay otra en España. Y como si fuera poco, ¡la presidenta escribe una carta más larga de condolencias para (Mariano) Rajoy que para los 51 de once! Eso sí que es cínico y gracioso de su parte. Bueno, ¡debe ser reportado en un espectáculo!

   —¿Qué te da el teatro y no la televisión?

   —En la televisión hoy estoy y mañana no. Eso es mentira porque siempre voy a diario. Debo ser uno de los que más ha estado en pantalla y nunca ha cansado. Hoy escucho a “los gritones de Marce”, una nueva banda titulada así... y no los soportás así vayan una vez por mes. En tele es complejo mantenerse, pero no si trabajás dentro de la máquina. Mañana me llaman (Pablo) Codevilla, (Adrián) Suar o (Gustavo) Yankelevich porque necesitan tal o cual cosa, y voy y hago lo que tengo que hacer... Y cada tanto la vida me da la suerte de tener un “CQC” o “el accidente” o algo que siempre haya querido hacer.

    —¿Cómo ves el auge del stand-up, con actores como Sebastián Wainrach, Diego Scott (el gran Dr. Felipe, “especialista en cosas” de tu programa “Un mundo perfecto”), Malena Guinzburg, Pablo Fábregas, Sebastián De Caro, Ezequiel Campa y Malena Pichot?

    —Guardo un gran cariño por el Dr. Felipe porque me ha hecho llorar de risa en el programa. A los demás no los vi nunca. Soy lo mejor y lo más auténtico, más que nada, que hay en la ciudad hoy por hoy. Pasaran años hasta que aparezca una bestia con tanto para decir como yo. Lo siento. Es sólo una humilde descripción. Los demás tienen que aprender de vuestro lord lo siguiente: no hablen más de cosas que no les pasan. Si no están haciendo dietas o no las han hecho, no traten de congraciarse con la gente hablando de esos temas.

    —Tuviste varios cruces via Twitter con Malena Pichot. ¿Creés que te faltó el respeto?

    —No sé ni quién es. Y de hecho desapareció del universo del humor. Una lástima.

    —Ya pasaron 26 años de “Duro de acostar”, donde te empezaste a lucir con el fantástico Gato de Verdaguer. Me imagino que al gato lo vas cambiando año a año, ¿o es siempre el mismo?

   —El gato es siempre el mismo porque de hecho hay uno solo en el mundo hoy por hoy, y es el que tengo guardado en una cajita. No hay más, en serio. Lo compré a 10 dólares en Nueva York y nunca más lo encontré. Igualmente no lo uso demasiado.

    —Fue una sorpresa cuando anunciaron que ibas a ser el conductor principal de “CQC”. Desde el primer día le devolviste el sarcasmo que le estaba faltando al programa. Te divertís, improvisás y se te ve muy cómodo. ¿Fue difícil tomar la decisión de aceptar el proyecto, teniendo en cuenta que fue conducido tantos años por Mario Pergolini? ¿Te imaginabas que iba a ser fácil?

    —Es facilísimo y agradezco que Mario me haya guardado el lugar durante todos esos años. Yo hacía algo semejante, pero nunca tan bien vestido como en “CQC”. Eran los tiempos de gloria de sus ediciones, con Andy en la calle, y demás. Era muy novedoso, al igual que “Duro de acostar” en Telefé, con mi formato “importado”, como dicen de los late night shows americanos. Era la primera vez que veíamos algo así y un verdadero conductor con esas características. Pero la máquina continúa.

    —Hace unos días se te vio en una producción fotográfica con tu hijo Lorenzo. ¿Cómo es ser padre después de los 50?

   —No existe edad para ser padre pero sí para prestar atención, levantarlos, tener ganas de jugar con ellos. Por lo general, los padres se quedan mudos mirando sus teléfonos en las plazas y son autistas. Ojo, yo también tengo mucho de eso. Tal vez sea una bosta como padre pero no soy el peor. O tal vez no cubra las expectativas que se esperan de mí, pero mis hijos siempre se quedan conmigo y de grandes ninguno escupirá sobre mi tumba.

   —¿Hay música nueva que valga la pena después de los gigantes del rock como Charly, Spinetta, Cerati?

   —Lo podría decir pero no me interesa que ni otros ni las compañías los conozcan y después los masifiquen. Prefiero que mueran así, en solitario.

   —¿Cómo ves el rol del periodismo hoy donde se vive una especie polarización, el estar de un lado o del otro? Que involucra tanto a periodistas como artistas, que a veces tienen miedo de hablar...

   —Es mentira. En mi opinión, los arreglos se van limando y de pronto la guerra queda atrás. Creo que hoy se vive una época en que ya no son fuertes los de la oposición periodística ni tampoco los del gobierno. En pocas palabras, se dejaron de joder con eso y ya están transando los nuevos negocios juntos para después del 2015.

   —Tuviste exitosos programas de tele y radio, estuviste en una de las bandas pioneras del rock, conducís uno de los programas con más rating de la televisión, hacés teatro, escribiste libros, tuviste hijos. ¿Qué es lo que queda pendiente en la vida del gran Pettinato?

   —Morirme, pero al estar condenado a la eternidad, por ser de familia espiritista, dudo que eso suceda.

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