Sábado 13 de Diciembre de 2008
Una pareja de ladrones armados y con una mecánica aceitada entró a robar el jueves al mediodía a una pilchería de Villa Gobernador Gálvez. Pero cuando tenían a la vendedora controlada y se llevaban el botín, fueron detenidos por efectivos del Comando Radioeléctrico. Al verse cercados, primero fingieron ser clientes, y luego retuvieron a la muchacha. "No me mates que estoy embarazada", les dijo la joven tratando de ganar un tiempo que resultó vital para la detención de los hampones: un hombre de 30 años y una mujer de 26 que estaban en la mira de la policía por al menos otros cuatro atracos a comercios en los últimos dos meses.
La pilchería Arizona está ubicada a media cuadra de la Municipalidad de Villa Gobernador Gálvez, en la esquina de Levalle y Bomberos Voluntarios. "Empezamos a trabajar el 13 de diciembre de hace dos años. Para nosotros es un número que nos da suerte porque todavía no nos mataron", comentó ayer Sandra, la dueña del local y madre de Luciana, la chica de 18 años que fue cautiva de los ladrones. La mujer comentó que en los 700 días que lleva abierto el local, el del jueves fue el segundo robo a mano armada. Y por lo que le tocó vivir a su hija, el más tenso.
Sorprendidas. A las 11.10 del jueves las dos mujeres estaba en el local que tiene dos puertas de ingreso, aunque sólo una de ellas habilitada al público y sin picaporte. Para ingresar hay que tocar un portero eléctrico y la entrada es habilitada por la vendedora. A la hora señalada Sandra estaba en una habitación lindante con el salón de ventas acomodando prendas, mientras Luciana esperaba detrás de un mostrador la llegada de clientes. "Escuché que Luciana abría la puerta y al mismo tiempo dijo en voz alta «ojo»", rememoró Sandra.
Esa señal de alerta marcaba la llegada de una pareja que había dejado su moto roja estacionada sobre la vereda. El vehículo —marca Motomel— estaba con su motor en marcha. "Acá no podés discriminar por la apariencia, porque no le vendés una remera a nadie", explicó.
Ante la señal, Sandra se quedó a la expectativa mientras escuchaba lo que sucedía en el salón de ventas. "Escuché que le pidieron una prenda. Oí que mi hija hizo una expresión como de suspiro y escuché que se abría la caja registradora", describió. Con esos datos, y sin tratar de hacerse notar, Sandra salió del local por la puerta que da a calle Levalle y fue a pedir ayuda al cuartel de Bomberos que está a unos pocos metros.
En paralelo, Luciana piloteaba la situación de asalto. Fue cuestión de unos pocos minutos hasta que el móvil 2391 del Comando de Villa Gobernador Gálvez llegó a la esquina. Ese fue el comienzo del epílogo. "Cuando los delincuentes vieron el móvil trataron de hacerse pasar por clientes. Es más, pusieron el revólver en una cartera que estaba en exhibición para la venta", relató Sandra.
Cuerpo a cuerpo. Cuando los uniformados bajaron del patrullero la puerta de ingreso al local estaba cerrada y, vidrió mediante, entablaron una conversación con los delincuentes que retenían a Luciana. "El tipo abrazó a Luciana y empezó a decirle al policía: «Es mi novia». Y en un momento de distracción, mi hija pudo zafarse del tipo y abrirle la puerta al policía. Así se metió un agente que forcejeó con el ladrón. Todo el robo debe haber durado unos diez minutos, pero a mí me pareció un siglo. La pudieron haber matado, me pudieron haber matado", comentó la mujer que vio la definición desde la vereda.
Tras una pelea cuerpo a cuerpo, los uniformados pudieron reducir a los maleantes y detenerlos. Se habían hecho con un botín de alrededor de mil pesos en efectivo y un bolso grande repleto de ropa. En el lugar se secuestró un revólver Colt calibre 38 con tres proyectiles en su tambor. También se incautó la moto. Los maleantes fueron identificados como Hermenegildo Q., de 30 años, y Valeria R.D., de 26. Ambos tienen, según fuentes consultadas, un abultado historial delictivo y serían oriundos del barrio Las Flores. Los pesquisa los tenían en la mira y, se presume por la mecánica empleada, que habrían dado otro cuatro atracos a negocios de Villa Gobernador Gálvez en los últimos dos meses.