Un hombre armado le robó un maletín a un directivo del Sanatorio Rosendo García que regresaba de realizar una operación bancaria e hirió de un balazo en la ingle a un empleado que acompañaba a la víctima. La salidera -hasta ayer no había indicios sobre si los maleantes habían seguido a las víctimas- ocurrió ayer, pasado el mediodía, en la entrada del efector ubicado en 3 de Febrero y Buenos Aires y ante una gran cantidad de personas que se encontraba en la vereda al momento del atraco. Amenazando a los testigos con su arma de fuego, el delincuente huyó en una moto en la cual lo estaba esperando un cómplice. Según fuentes del nosocomio, la valija sustraída contenía no más de 12 mil pesos y documentación.
Anoche el empleado administrativo herido, Claudio Beccacece, de 47 años, se recuperaba del balazo calibre 9 milímetros que había recibido en la ingle derecha.
Un aspecto llamativo del suceso, según comentaban en el sanatorio, es que no hubo resistencia al atraco. Por esta razón ayer no se descartaba que al delincuente se le hubiera escapado el disparo que alcanzó al empleado.
El violento atraco es investigado por la comisaría 1ª, en cuya jurisdicción ocurrió.
Entre la gente. Pasadas las 13.30 de ayer, no menos de un centenar de personas se agolpaba entre las escalinatas de ingreso al sanatorio Rosendo García y la vereda norte de 3 de Febrero al 700. Entre ellas podían contarse familiares de algunos de los pacientes asistidos en el policlínico de seis pisos, vendedores ambulantes y empleados que habían salido a fumar un cigarrillo. Y también se encontraba -esto se sabría después- al menos un hombre joven que guardaba otras intenciones.
Unos diez minutos más tarde, un directivo de Instituto Dorrego SA, la empresa que gerencia el sanatorio de la Unión Obrera Metalúrgica (UOM), regresó junto con un empleado administrativo de realizar un trámite bancario de rutina en la sucursal del banco Credicoop de Santa Fe al 1000. Dejaron el auto en una playa de estacionamiento ubicada justo frente al nosocomio y entonces cruzaron la calle.
Medio minuto. "Un hombre a cara descubierta encaró al directivo y a punta de pistola y le dijo «dame la valija». Entonces el hombre arrojó el maletín al piso. En eso suena un disparo y cae el empleado. El ladrón agarró el maletín y subió a una moto en la que lo estaban esperando. Y, por lo que me contaron, mientras se escapaban le apuntaba a la gente que estaba en la vereda", relató el titular de Instituto Dorrego, Luis Echagüe, quien calculó que el sorpresivo golpe se debe haber perpetrado en menos de un minuto.
Rutina. El empresario añadió que las personas asaltadas estaban regresando al sanatorio luego de realizar "una operación bancaria de rutina, de las tantas que se pueden llegar a hacer por día", al tiempo que aseguró, en este sentido, que en el maletín "habría entre 10 y 12 mil pesos, además de algunos papeles".
Sin embargo, lo que hasta ayer era difícil de establecer era si los delincuentes habrán seguido a sus víctimas desde que salieron del banco o si, en función de alguna información previa, se sentaron en la puerta del sanatorio a esperar que llegara alguien con un maletín.
Estable. Por su parte, el jefe médico del sanatorio, José Luis Del Río, afirmó ayer en declaraciones radiales que Beccacece se encontraba "estable, lúcido y compensado". Asimismo, indicó que la bala "entró por el muslo derecho, pasó por la parte inferior de la pelvis y salió por el costado de la otra pierna".
Si bien algunas versiones indicaban un forcejeo previo al disparo, Echagüe sostuvo que "no hubo resistencia" al robo y estimó que "probablemente el delincuente quiso martillar el arma y se le escapó un tiro".