River recuperó la memoria. Tal vez suene demasiado exagerado decirlo, pero el hecho
de que haya alcanzado el primer puesto con la victoria por 2 a 0 ante Banfield permite que pueda
hablarse de su mejora. Claro, ahora deberá mantenerla para que reciba el alta como equipo.
A los millonarios les costó sumar estos tres puntos, pese a
que sacaron ventaja en el primer tiempo con un tiro libre de Abelairas. Es que recién a menos de
diez minutos del final se aseguraron el triunfo con una jugada elaborada por su nuevo ídolo,
Cristian Fabbiani, y convertida por el goleador Radamel Falcao.
El rendimiento y los resultados vienen en alza para el
equipo que conduce Néstor Gorosito. Porque debutó con un empate ante Colón en el Monumental, cuando
se le escapó el triunfo sobre la hora, siguió con la victoria en el Gigante frente a Rosario
Central y le sumó esta ante el Taladro, un equipo que venía bien y le dio trabajo.
Se comprobó desde el inicio, cuando Facundo Ferreyra y Seba
Fernández estuvieron cerca de abrir el marcador, mientras que Bertolo preocupaba cada vez que
tomaba la pelota.
Pero la formación albiverde fue víctima de un tiro libre en
el que el árbitro Pompei resultó desorientador y Matías Abelairas preciso, exquisito, decisivo. El
remate del Pitu pasó limpito por encima de la nutrida barrera y Lucchetti recién se movió para
encabezar un reclamo masivo cuando la pelota ya había aterrizado en el interior de la red.
La falla de Pompei estuvo en un gesto previo al disparo,
porque empleó un brazo de tal forma que provocó la confusión de la que se valió el arquero de
Banfield para reclamarle que había cobrado indirecto, aunque la falta fue clara, no de
obstrucción.
En la segunda parte la formación sureña se lanzó a buscar
la igualdad, pero se encontró con un muy seguro Juan Marcelo Ojeda, el de los mejores partidos
cuando defendía el arco de Rosario Central.
Y en la última media hora de juego Pipo Gorosito mandó a
Fabbiani para volver a inclinar la cancha a su favor, con todo lo que ya transmite el Ogro en su
arranque con la camiseta de la banda roja.
Cómo será, que por tercera vez el ex Newell’s fue desequilibrante
(antes por la Copa y frente a Central). Faltaban siete minutos para el final cuando Fabbiani cubrió
la pelota con su voluminoso cuerpo, giró y habilitó con precisión al colombiano Falcao, quien con
un toque esquinado aseguró los tres puntos y el regreso de River a un lugar más acorde con lo
establecido por su rica historia: la cima de las posiciones y no el último puesto como pasó en el
torneo pasado. l