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Río investiga la muerte del militar que confesó torturas

La policía de Río de Janeiro investiga la muerte del coronel retirado Paulo Malhaes, el primer militar brasileño que admitió haber torturado a civiles durante la dictadura.

Domingo 27 de Abril de 2014

La policía de Río de Janeiro investiga la muerte del coronel retirado Paulo Malhaes, el primer militar brasileño que admitió haber torturado a civiles durante la dictadura, víctima de un infarto tras un robo, según la autopsia publicada ayer por la prensa. Malhaes, de 77 años, fue hallado muerto el viernes después de un asalto en su casa en un suburbio de Río, un mes después de haber admitido que torturó durante el régimen militar (1964-1985), en un país donde estos crímenes nunca se juzgaron debido a una ley de amnistía. Las causas de su muerte fueron "edema pulmonar e infarto de miocardio", según el informe publicado ayer por el periódico O Globo. "No descartamos ninguna hipótesis. Sabemos que declaró ante la Comisión de la Verdad el mes pasado", dijo el comisario a cargo de la investigación, Fabio Salvadoretti, citado en O Globo. Según Salvadoretti, el cuerpo de Malhaes fue encontrado en el suelo boca abajo, con una almohada sobre la cabeza y marcas en el cuello y la cara, sin señales de disparos de armas de fuego.

Robo. De su casa fueron robados dos PC, joyas, 700 reales (312 dólares) y tres armas que coleccionaba. Tres hombres, uno de ellos encapuchado, entraron el jueves de noche a la residencia del militar, según su viuda, Cristina Batista Malhaes. Los delincuentes lo tomaron como rehén a él, a su esposa y a un empleado en habitaciones separadas. "Quedé atada en el cuarto, mientras los delincuentes revisaban toda la casa en busca de armas. No era secreto para nadie que coleccionaba armas", declaró la viuda.

Para Nelson Massini, experto en medicina, la muerte no estuvo causada por un acto de violencia, sino que "el coronel tuvo que emocionarse con toda la situación, lo que dio lugar a la insuficiencia cardíaca". "Da mucho miedo. No sabemos qué pensar", dijo una de las hijas, Karla, agregando que las revelaciones del padre tomaron a la familia por "sorpresa" y que "lo mejor habría sido quedarse callado".

El 25 de marzo, Malhaes admitió ante la Comisión de la Verdad lanzada por el gobierno para investigar los crímenes de la dictadura que torturó a opositores de izquierda en un centro clandestino ubicado a 80 kilómetros de Río. José Carlos Dias, abogado miembro de la comisión, dijo: "Por el tenor de lo que dijo en su declaración a la Comisión, sospecho que incomodó a sus camaradas, que estarían con miedo de que hablase más". Para los grupos que investigan los crímenes de la dictadura, la muerte del coronel es una "muy mala noticia" porque puede "inhibir otros testimonios".

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