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Ricardo Montaner: "Ahora valoro el tiempo más que nunca"

Después de dos días maratónicos dando entrevistas, Ricardo Montaner podría sonar algo cansado y hasta fastidiado del otro lado del teléfono. Pero no. Ahí está con su simpatía intacta...

Viernes 04 de Octubre de 2013

Después de dos días maratónicos dando entrevistas, Ricardo Montaner podría sonar algo cansado y hasta fastidiado del otro lado del teléfono. Pero no. Ahí está con su simpatía intacta, respondiendo como si ninguna pregunta le pareciera obvia. "Yo trabajo los 365 días del año. Me tomo la vida muy apasionadamente", asegura. Y se nota. El año pasado editó su disco de estudio número 21, "Viajero frecuente", que ya desde el título habla de una carrera signada por las giras, los aeropuertos y los hoteles. El segundo single del álbum, "La canción que necesito", que suena en la telenovela "Solamente vos", se transformó en un hit. Y ahora el cantante está embarcado en un extenso tour por Latinoamérica.

El movimiento es una constante en la vida de Montaner. Nació en Argentina, cuando era muy chico se fue a vivir a Venezuela y en 2001 se instaló en Miami con su familia. Lejos de descansar en los laureles de sus más de 30 millones de discos vendidos, a los 56 años se mantiene plenamente activo. Esta noche a partir de las 21 se presentará en Metropolitano para mostrar sus nuevas canciones y repasar sus grandes éxitos. Antes de llegar a Rosario, el autor de "Tan enamorados" y "Déjame llorar" aseguró a Escenario que es un "adicto al trabajo" y que no soporta "perder el tiempo". También explicó por qué los jóvenes se acercan a la canción romántica.

—¿Qué diferencia a "Viajero frecuente" de tus discos anteriores?

—A nivel sonido es distinto, porque a medida que van pasando los discos uno siempre descubre cosas nuevas, trabajando en el estudio o por medio de la tecnología. Las orquestaciones también son diferentes. Esta vez grabé con las cuerdas de la Sinfónica de Milán, y fue una experiencia hermosa verlos tocar a todos juntos en un estudio gigantesco. Se logró un sonido muy italiano, que es distinto a las cuerdas que utilicé en Londres cuando grabé con la London Metropolitan, o cuando grabé con cuerdas en Los Angeles. Son todas orquestas muy buenas, pero cada una tiene su estilo. Desde el punto de vista compositivo creo que es un disco reflexivo. Me paseo por distintas facetas del amor, pero sin caer en la melancolía o la tristeza. Reflexivo es la palabra más adecuada.

—¿Es posible renovar la canción romántica o hay que respetar determinado patrón para que la canción llegue a la gente?

—Yo no creo que haya que renovar nada. Es algo que se da naturalmente. A medida que uno va creciendo, no sólo en edad sino también en el trabajo, va adoptando diferentes experiencias de vida. Yo hoy puedo ver el mismo paisaje de hace 25 años atrás, pero lo voy a plasmar de una forma diferente. Igualmente, hablar sobre un beso o sobre una historia de amor va cambiando a través de los años.

—¿El amor se experimenta distinto a los 20 que a los 50?

—El amor no cambia de intensidad, cambia la forma de analizarlo y de mirarlo, a medida que uno va cambiando como persona. Pero eso no lo hace menos intenso, todo lo contrario. Yo vivo un amor apasionado con mi mujer, diferente al que vivíamos hace 25 años cuando nos casamos, o hace 28 años cuando empezamos a salir. Pero sigue siendo un sentimiento muy poderoso, y eso es lo importante.

—La canción romántica parece estar atada a una generación, a gente que tiene más de 30 ó 40 años. ¿Los más jóvenes se acercan al género?

—Yo siento que sí, y lo veo en las redes sociales. Cuando leo los tuits que escribe la gente me quedo loco, porque ves a niñas y chavos de 14 años que hablan del amor de una manera tan apasionada y tan fuerte, como si fuera el último día de su vida. Y así es como se acercan a la música romántica. Está todo muy chévere con el reggaeton y todos los géneros que tu quieras, pero cuando una pareja está en el umbral de un beso, cuando se miran a los ojos, la música que suena es una balada.

—El título de tu nuevo disco hace referencia a la cantidad de millas (4 millones) que acumulaste en una sola aerolínea a lo largo de los años. ¿Alguna vez te pesó la vida en las giras, los viajes constantes?

—Tú no sabes cómo lo siento (risas). Lo siento hasta tal punto que viajo con mi almohada, para sentirme menos apartado de mi cama. El hotel puede ser muy cinco estrellas, y puedes tener los mejores chefs y el mejor trato del mundo, pero no hay como la casita de uno. No hay como tu cama, que puede ser perfecta o no, pero es tuya. No hay como estar rodeado de tus propias cosas, aún cuando se diga que las cosas no son importantes. No es lo mismo escribir una canción en una habitación de hotel que escribirla en tu propio lugar.

—Una de tus nuevas canciones se llama "Time". ¿Es cierto que te obsesiona perder el tiempo, y que dormís muy poco?

—Duermo lo que tengo que dormir, lo necesario. Pero es cierto que no soporto perder el tiempo, y mucho menos la gente que me lo hacer perder. Cada vez tengo menos paciencia con respecto a eso. Ahora valoro el tiempo más que nunca, tal vez porque uno toma conciencia de que le queda menos. Yo soy un workaholic (adicto al trabajo), me gusta buscar la perfección en la medida de lo posible, y por eso no me perdono pasarme una mañana entera tirado en la cama. Es más, me pone muy nervioso tener gripe, o algo que me obligue a guardar reposo.

—Siempre se te ve con muchas pilas, con mucha vitalidad, ¿en tu vida cotidiana también sos así?

—Esta es mi vida cotidiana, no tengo otra. Yo trabajo los 365 días del año. Y cuando me voy de vacaciones tengo la misma vitalidad. Me tomo la vida muy apasionadamente.

—Vos y tu mujer están al frente de una fundación que brinda atención gratuita a chicos con síndrome de Down y autistas. ¿Esta iniciativa es una forma de devolver lo que tu carrera te dio o tiene que ver con otra motivación?

—Tiene que ver con una satisfacción personal, con el gusto que te da ver sonreír a los demás, y con el efecto que eso causa. Cuando tú accionas algo que causa felicidad en las personas la sensación es indescriptible. Es algo que todos deberían experimentar.

—¿Cómo ves a Venezuela hoy, después de la muerte de Chávez?

—Yo creo que Venezuela está peor, y eso que yo creía que peor no se podía estar. La Venezuela que teníamos antes de Chávez tampoco me gustaba, pero la que nació después de Chávez, ese país dividido, me gusta menos. El país no tiene la paz ni la tranquilidad que se necesitan para el progreso. A mí me gustaría volver, pero cuando las condiciones estén dadas.

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