Jueves 03 de Febrero de 2011
Es mi río. El Paraná es una enfermedad, todos los rosarinos sentimos una enfermedad por nuestro río, una enfermedad sin dolor. Cuando un rosarino está lejos del Paraná, lo devoran las ganas de volver, por lo menos a tomarse una copa a la costanera. Es la firma de la ciudad, es el primer lugar donde alguien lleva a un amigo de afuera a conocer. Cada rosarino tiene por lo menos una historia en el río. El agua marrón es lo que lo hace diferente, es lo que le da el toque de originalidad a nuestro río; si no fuera marrón no seria el Paraná. La isla es el cable a tierra de muchos en la ciudad. Esto e infinitas cosas que cada rosarino tiene con el Paraná lo hacen único. Entonces, ¿por qué ensuciamos nuestra única firma natural? ¿Qué necesidad tenemos de arruinar esel centro mítico de la ciudad? En el Paraná ya no se puede pescar nada. No se puede pescar por nuestra propia culpa; fuimos nosotros los que abusamos de los peces del Paraná. Si nos excusamos de que tendrían que haber leyes que lo prohíban, las hay, pero la codicia propia las pasa por alto. No se puede meter al río, está todo sucio, es un asco. Para darte cuenta de la necesidad de solución de esto no hay que hacer más que cruzar a la isla y meterse en el agua para comprobar que la suciedad está en la costa rosarina, que la costa rosarina es la "sucia". Por favor, lo pido como rosarino y como enfermo del Paraná: basta de echar culpas. Levantá tu colilla de cigarrillo, llevá una bolsa y meté tu mugre. Resulta molesto para algunos, si, pero es un hábito; como nos acostumbramos a tomarnos dos colectivos para ir a trabajar, nos podemos acostumbrar a cuidar nuestro río. Para que mas rosarinos se enfermen de Paraná.
Iván Maschio